Parque del Laberint d'Horta

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  • Parc del Laberint d'Horta - Maig 2015
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El parque del Laberint d'Horta incluye el jardín más antiguo conservado en la ciudad. Nacido como un jardín neoclásico con un toque de fisonomía italiana, se acabó como jardín romántico.

Toda duda es un laberinto. Decisiones, hipótesis y teorías son caminos para encontrar soluciones y cada atajo abre un nuevo punto de vista. Piense sobre ello mientras intenta desentrañar el laberinto vegetal del parque hecho de anchos y domesticados muros de cipreses. Si al llegar al centro no encuentra el corazón que este parque le habrá robado en su recorrido, pregúntele a Eros dónde puede recuperarlo. Su escultura está justo en el centro del laberinto. Situados de nuevo en el mundo, enfrentémonos al segundo reto: ¿Es un jardín neoclásico o un jardín romántico?

Historia

El parque ocupa los terrenos de una finca del marqués de Llupià, de Poal i d'Alfarràs, un hombre muy ilustrado que encargó la obra al italiano Domenico Bagutti, quien trabajó en ella hasta 1808. El jardinero francés Delvalet fue el responsable de las plantaciones, y un maestro de obras catalán, Jaume Valls, supervisó los trabajos. La familia Desvalls mantuvo la propiedad de la finca hasta los años setenta, cuando pasó a manos del Ayuntamiento. Se inauguró como parque público en 1971. En 1994 se hizo una restauración en profundidad, que transformó la concepción hacia la categoría de jardín museo.

Biodiversidad

Antes de adentrarnos de lleno en el parque pasaremos por el jardín doméstico, donde encontraremos un tilo (Tilia tomentosa) y un cedro del Himalaya (Cedrus deodara) que forman parte del Catálogo de Árboles de Interés Local. Cerca de estos, tejos (Taxus baccata), cóculos (Cocculus laurifolius) y un árbol de Júpiter (Lagerstroemia indica), además de una plantación de camelias (Camellia). Si optamos por ir hacia los templetes y el pabellón neoclásico que domina el parque desde lo alto de las tres terrazas que lo forman encontraremos una curiosa, por poco habitual, alineación de encinas (Quercus ilex)) cercadas en una valla de laurel (Laurus nobilis) que da sombra al recorrido. También hay un ejemplar de secoya (Secoya sempervirens) que, al igual que la agrupación de encinas, está catalogado. Si damos un rodeo por los otros caminos, encontraremos más encinas (Quercus Ilex) centenarias y la flor del amor, el agapanto (Agapanthus umbellatus). Antes de llegar a los templetes, la tentación del laberinto se hará presente con la presencia imponente de las paredes de ciprés (Cupressus sempervirens). Como una isla de paz, la altura majestuosa de los árboles que rodean el conjunto —encinas (Quercus ilex), pinos (Pinus halepensis y Pinus pinea) y robles (Quercus robur)— le dan una atmósfera todavía más recogida. Superado el reto, podemos contemplar desde el centro del laberinto los templetes a la derecha y a la izquierda y, en el eje central, las escaleras y el pabellón neoclásico, obra también de Domenico Bagutti. Saliendo del laberinto, subiendo hacia el pabellón, podemos recorrer el canal romántico, originalmente navegable. Detrás del pabellón hay una gran alberca, que, gracias a su posición en la cota más elevada del jardín, abarca por gravedad los juegos de agua de las fuentes y manantiales situados en el recorrido inferior. El flujo del agua marca la bisagra entre los dos mundos del parque. Así, la desaparición abrupta del canal transforma el agua amansada en cascada y abandona el trazado de canal para convertirse en arroyo. La escenografía es adecuada para que la vegetación rompa también el orden establecido hasta entonces y se convierta en salvaje. En este recorrido encontraremos el refugio del campesino, excavado en la roca, y la cabaña de madera del ermitaño, y caminaremos rodeados por encinas (Quercus ilex), pinos (Pinus pinea y Pinus canariensis) y abundante vegetación de maquia con evónivos (Euonymus japonicus), durillos (Viburnum tinus), laureles (Laurus nobilis), pitósporos (Pittosporum tobira) y agracejo de Japón (Berberis thunbergii). La presencia tapizante de la hiedra (Hedera helix) aprovecha este entorno más húmedo y sombrío. Hasta llegar a la última parada, el falso cementerio, encontraremos alfombras de la flor del amor (Agapanthus umbellatus) y matas de helechos (Nephrolepis exaltata), boj (Buxus sempervirens) y rusco (Ruscus aculeatus). Entre los árboles de más tamaño, tejos (Taxus baccata), laureles (Laurus nobilis), robles (Quercus pubescens), fresnos de flor (Fraxinus ornus), plataneros (Platanus x hispanica) y tilos (Tilia europaea).

Paisajismo y diseño

El parque del Laberint d'Horta es un jardín museo. Su discurso museográfico constituye el recorrido por la dualidad entre el neoclasicismo y el romanticismo. Un viaje que empieza en la puerta china, vestigio de un jardín oriental ya desaparecido. Continúa por el jardín de los bojes (Buxus sempervirens), un jardín sigiloso que conserva el espíritu del diseñador, el paisajista y jardinero italiano Domenico Bagutti, creador del parque por encargo de Antoni Deszanjas, marqués de Llupià i Alfarràs. Desde este jardín, nacido de la poda esmerada, salen los caminos que llevan a los templetes de Ariadna y Danae, al jardín doméstico y también al jardín romántico, que ocupa todo el flanco izquierdo del parque.

Arte y arquitectura

¿Jardín romántico o jardín neoclásico? El parque del Laberint ofrece argumentos de uno y otro tipo. Simetría, arte topiario y jardinería regular, templetes con columnas toscanas, fuentes y manantiales, esculturas mitológicas, un pabellón neoclásico dedicado a las musas, y, por el otro lado, el sonido del agua en libertad en una cascada y un arroyo sobre un lecho de piedra, musgo y plantas silvestres, un jardín más selvático y sombrío, tapizados de hiedra y de la flor del amor, disposición arbórea irregular de tejos, pinos, plataneros y tilos de gran porte e incluso un falso cementerio. Verde sensato y verde alocado, naturaleza dominada y naturaleza libre. Son los elementos que marcan las diferentes etapas de crecimiento del parque, que nació neoclásico en 1791 y creció y se completó romántico en 1853.

Traductor de google :
Dirección:
Pg Castanyers, 1
Distrito:
Horta-Guinardó
Barrio:
Montbau
Código postal:
08035
Población:
Barcelona

Accesibilidad para las personas con discapacidad

Titularidad:
Centro público

Horarios

Secciones de este equipamiento


Informació d'interès:

- Accés al jardí museu de pagament
- Recinte accessible per a persones amb mobilitat reduïda.
- Aforament limitat a 750 visitants. S'aconsella que els dies d'entrada gratuïta o gran afluència de públic, els visitants no superin els 60 minuts d'estada per garantir l'accés a tothom.
- No es permet l'entrada d'animals de companyia.
- Prohibit l'accés al recinte a vehicles (incloses bicicletes, patins), pilotes o menjar.

El Parc del Laberint d'Horta és un jardí-museu que ocupa els terrenys d'una finca del marquès de Llupià, al Districte d'Horta-Guinardó. L'obra es va encarregar a l'italià Domenico Bagutti, mentre que jardiner francès Delvalet va ser el responsable de les plantacions i el català, Jaume Valls, en va supervisar els treballs. És avui un exponent de jardí neoclàssic del segle XVIII amb un toc de fisonomia italiana. Es va inaugurar com a parc públic municipal l'any 1971. El 1994 se'n va fer una restauració en profunditat que en va transformar la concepció a la categoria de jardí històric. Destaca el jardí domèstic, el jardí romàntic, el laberint, les nombroses instal·lacions d'aigua i els exemples d'escultura que acull. A tocar dels jardins destaca l'equipament municipal de formació en jardineria "Centre de Formació del Laberint" i la Biblioteca del centre de Formació del Laberint.

Dirección
Pg Castanyers, 1

Teléfono

Teléfono:
010

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