¿Por qué fue importante Maria Aurèlia Capmany para la cultura popular de Barcelona?

‘Fue un lujo trabajar con ella’, recuerda Marta Tatjer sobre Maria Aurèlia Capmany. Tatjer, que fue la responsable del Área de Fiestas mientras Capmany era concejala de Cultura, destaca de ella el espíritu rompedor y moderno que quiso insuflar al panorama cultural de la ciudad. ‘También era una mujer culta por todos los extremos, valiente y que abrazaba muchas causas’, añade. Aun así, Tatjer explica que cuando Capmany fue nominada concejala, el modelo municipal de fiestas ya estaba bastante desarrollado: ‘con respecto a La Mercè y al Carnaval, el trabajo más gordo ya se había hecho a finales de los años setenta, durante la transición’. Así, cuando Capmany llegó en 1983, ya se encontró parte del trabajo hecho. ‘No pudo innovar demasiado, pero era alguien que facilitaba mucho las cosas’, recuerda Tatjer sobre un cartel de La Mercè de 1985 que desató la polémica.

‘Además, yo creo que la tradición no le preocupaba demasiado, porque en eses momento ya estaba preservada.’ Por eso, en las Fiestas de La Mercè se esforzó en incorporar nuevos espacios y actos más allá de los más tradicionales, como espectáculos de teatro en la calle, danza, actividades en el Liceo…, según explica Tatjer sobre la huella que dejó en el mundo de la cultura popular y tradicional barcelonesa. ‘La cultura popular formaba parte de su ADN, pero en su política cultural no era una prioridad, tenía otras prioridades, como, por ejemplo, las artes de calle, la poesía, el teatro…’

A menudo se atribuye a Capmany, en conjunto con las entidades de cultura popular de Ciutat Vella, la creación de las Fiestas de Santa Eulàlia. Pero Xavier Cordomí, que en aquel momento formaba parte de la Asociación de Fiestas de la Plaza Nova, explica que las fiestas las impulsaron, sin una intención demasiado clara, ellos y los Gegants del Pi, en 1983. El Ayuntamiento no intervino hasta 1985, primero a través del Distrito de Ciutat Vella y después, a través de la Concejalía de Cultura. ‘Se presentó un proyecto de recuperación de las fiestas, y en un primer momento, Maria Aurèlia Capmany ya pensaba que con La Mercè no era suficiente’, recuerda.

Con todo, las fiestas siguieron adelante y Capmany y su equipo hicieron algunas aportaciones. Sobre todo, tenían un carácter académico: incluían un pregón histórico y teatro en la plaza del Rei, trajeron al Ministerio de Elche… ‘Pero esta parte de las fiestas, por diferencia con la vertiente tradicional, no tuvo continuidad’, explica Cordomí. También reconoce que la cultura popular no era una prioridad para Capmany: ‘sí que hizo cosas, y sobre todo facilitó propuestas, pero tenía otras líneas de actuación’. Cordomí recuerda el panorama cultural de Barcelona a principios de la década de los ochenta: ‘por un lado, estaba el trabajo de continuidad y preservación de la cultura popular, y, por otro, el punto modernete del Ayuntamiento’.