Jacques Léonard, el fotógrafo de los gitanos barceloneses

31 julio, 2015 | Barceloneses, Insólito

En 1952 Jacques Léonard, un fotógrafo francés, se estableció en Barcelona después de enamorarse de Rosario Amaya, una gitana de las barracas de Montjuïc que ejercía de modelo para pintores. Él era gitano por parte de padre y, una vez aceptado por la familia Amaya, pasó a ser un miembro más de la comunidad gitana de Montjuïc. Esto le permitió fotografiar al colectivo desde dentro, pero sin dejar de lado su mirada de profesional que retrata una realidad. De esta manera, sus imágenes son un documento excepcional de la vida de este colectivo barcelonés entre las décadas de 1950 y 1970.

Jacques Léonard nació cerca de París en 1909, hijo de un gitano —un tratante de caballos muy respetado— y una paya, dueña de una casa de costura, ambos franceses. El pequeño Jacques no descubrió que era medio gitano hasta la edad de ocho años, cuando su padre resultó herido en la Primera Guerra Mundial y la madre lo con los abuelos paternos. Vivió sus primeros veinte años rodeado de caballos y, en ocasiones, ya desde muy pequeño (con solo diez años), incluso se puso al frente del negocio de su padre.

En los años de juventud tuvo una vida azarosa y casi de película. A los veinte años se enamoró locamente y se marchó a París a buscar trabajo para conseguir dinero y poder casarse. Trabajó como montador cinematográfico, faceta en la que desarrolló una buena carrera. En 1940, ya casado y con un hijo, visitó por primera vez España para buscar documentación para una película sobre Cristóbal Colón. El proyecto no prosperó, pero él se quedó en España.

En 1942, al regresar de una estancia laboral de un año en Portugal, descubrió que su mujer le era infiel con un importante personaje español y la pareja comenzó un largo proceso de divorcio. Entonces Léonard se incorporó a la compañía Los Vieneses, con la que visitó Barcelona por primera vez. Ahí conoció a un anticuario francés de moda entre la burguesía catalana y aprendió a restaurar muebles. Después de romper la relación con el anticuario por motivos económicos, acompañó como secretario, durante una gira de dos años, al ventrílocuo y humorista Robert Lamouret, al que había conocido en la compañía Los Vieneses.

Al volver de la gira, Jacques Léonard decidió establecerse en Barcelona y trabajar como fotógrafo. Aquí Francesc Català Roca le proporcionó los primeros trabajos y los primeros contactos. Entre los primeros encargos había fotografías de celebraciones de las familias acomodadas de Barcelona; también trabajó para La Vanguardia, la revista Sant Jordi, de la Diputación de Barcelona, o los Ferrocarriles Catalanes, más o menos lo que hacían los profesionales establecidos en la ciudad en aquella época.

Lo que hace diferente a Jacques Léonard del resto de fotógrafos es una parte muy concreta de su obra: las fotografías, unos tres mil negativos, que hizo sobre todo a la población gitana que vivía en las barracas de Montjuïc, en lo alto de la calle Nou de la Rambla.

El Archivo Fotográfico de Barcelona, donde está depositado el fondo del fotógrafo, le dedicó una exposición a finales de 2011. Jordi Calafell, comisario de la exposición “Jacques Léonard. Barcelona gitana”, explica en el catálogo de la exposición: “Estudiando este fabuloso conjunto de negativos de temática gitana, vemos que este rezuma una clara voluntad de registrar de forma metódica y exhaustiva todos los aspectos de esta minoría étnica: su territorio, las bodas, las fiestas, los oficios, las verbenas, las peregrinaciones, el baile o el ritual de la muerte. De hecho, se trata de un inventario en imágenes de todos los aspectos que Léonard consideraba esenciales para explicar al gran público qué es la cultura gitana, como si cada tema fuera un capítulo del índice de un libro.”

Jacques Léonard era conocido por los gitanos barceloneses como el payo Chac, y las suyas no son las primeras imágenes, ni las únicas, que muestran a gitanos barceloneses, pero las otras son fotografías preparadas, captadas por fotógrafos payos que “pactan”, de alguna manera, la imagen que quieren tomar, y los gitanos posan para la foto. El caso de Jacques Léonard es diferente: él vivió y convivió con los gitanos, era un miembro más de la familia, del grupo, lo que le permitió captar la vida real en la intimidad familiar. Y además, lo hizo con la capacidad del profesional. Son imágenes de un alto valor documental, que muestran la cotidianidad desde dentro.

Entre las fotografías de Léonard hay retratos, como el de su mujer Rosario y su hijo Álex, El Loli, de 1970; bodas, como la del Chele y Lorenza (1960); fiestas, como la nochebuena en la barraca de la tía María, la verbena de San Juan en la bodega Ca la Rosita, en la avenida del Paral·lel, o la celebración de Todos los Santos. También hay fotografías de ceremonias muy “íntimas”, como la celebración del velatorio del difunto Indalecio, de 1963.

Las fotos son: Choza de la tía María y el tío Antonio, con Jacques Léonard. Montjuïc, 1974. | Rosario y el Loli. Montjuïc, 1971. | Boda de la Uta y el Baturro, Montjuïc, 1969. | Fuente Carmen Amaya. Somorrostro, 1960. | Josefa y Pili. Montjuïc, 1970. | María con su hija, Jones. Montjuïc, 1973. Todas son de Jacques Léonard. Copyright: Archivo Familia Jacques Léonard.