El cartel

MIGUEL GALLARDO,

Somos Mercè

Una mujer es la protagonista del cartel de La Mercè de este año. Este hecho no sorprenderá a nadie, no tan solo porque vivimos un tiempo en que las mujeres, como mínimo en esta parte del planeta, están adquiriendo el protagonismo que durante tanto tiempo se les había negado, sino porque Barcelona es mujer, y La Mercè también. 

Menos habitual resulta que la protagonista del cartel de este año no sea guapa, escultural y sofisticada, sino normal y corriente, algo rellenita incluso y con un pelo largo que le confiere una marcada personalidad. Es, lisa y llanamente, una mujer real, una barcelonesa como las que nos podemos encontrar cada día por la calle, como tú, o quizá como tú. Y es que si La Mercè es la fiesta de los barceloneses y barcelonesas, la fiesta de la gente, lo más lógico es que los ciudadanos y ciudadanas puedan sentirse identificados con la imagen que la simboliza.

Así, como mínimo, lo cree Miguel Gallardo, el padre de la criatura. Y si decimos «padre» no es casualidad, porque esta palabra tiene mucho que ver con la vida y la historia de un dibujante e ilustrador que crea carteles y portadas de libros y que trabaja tanto para el periódico Ara o La Vanguardia como para The New Yorker ―una de las publicaciones más prestigiosas de la prensa cultural norteamericana―, el New York Times o el Herald Tribune. Como decíamos, Gallardo es el padre del cartel de La Mercè, pero también es uno de los padres de Makoki, un personaje mítico en la cultura underground barcelonesa de los años setenta que nos recuerda que los orígenes de este creador nacido en Lleida, pero íntimamente ligado a nuestra ciudad, pasan necesariamente por el cómic. En los años de la utopía, creó y codirigió la revista Makoki (la de la primera etapa, claro está), fue miembro fundador de El Víbora y, en un ejemplo de eclecticismo y amplitud de miras, incluso colaboró con El Cairo, derribando así el muro que algunos integristas habían levantado entre lo que se conocía como línea chunga y lo que se autodenominaba línea clara.

Pero Gallardo también es el padre de María. Y en este caso es padre sin comillas, porque María es su hija real, como sabe cualquier persona que haya leído una de sus novelas gráficas más conocidas, María y yo, que incluso inspiró un documental del mismo título. María es una joven (ya ha cumplido los 20, como explica Gallardo en María cumple 20 años) autista de sonrisa contagiosa y fuerte personalidad, quizá algo punky, que se expresa con algún grito de protesta cuando el coche se detiene en un semáforo, con algún que otro pellizco para reclamar la atención y con un amor infinito por la música y, especialmente, por los dibujos, tanto los que hace ella como los de su padre.

María siempre había llevado el pelo corto, pero, cosas de la edad, con su nueva condición de jovencita se ha dejado crecer una melena que, casualmente, recuerda poderosamente la de La Mercè que protagoniza este año el cartel de la Fiesta Mayor de Barcelona. Quizá sea una Maria Mercè, una Eulàlia Mercè, una Vanessa Mercè, una Dolors Mercè o, acaso, un Pere Mercè. Porque, este año, La Mercè somos un poco todas y todos. Esta es nuestra fiesta, o, como parece sugerir Gallardo en su cartel, este año la fiesta… ¡somos nosotros!