Barcelona Cultura

Teatro (a lo) griego, hoy. La Grecia teatral durante el torbellino económico


teatre
21 Junio 2017, 19:30

Por Maria Chatziemmanouil. Traductora al griego de Jordi Galceran, Esteve Soler, Guillem Clua, Pau Miró...

 

"Nadie lo quiere creer", decía Eusebio Calonge en aquel inolvidable montaje de La Zaranda. Creo que en esta frase podría quedar plasmada la situación actual del teatro griego.

En un país que ya suma cuatro planes de rescate y que está completamente inmerso en la crisis económica; en un país que vive sin subvenciones estatales para el teatro desde hace cinco años, lo "normal" sería que el número de montajes estuviera en caída libre. Pero... Si contamos los estrenos de los últimos cinco años, una gran sorpresa nos espera. En Atenas, de los 600 montajes de la temporada 2012-13, pasamos a los 1.050 en 2014, para llegar a los 1.447 en 2015 y los 1.542 en 2016. Me imagino que en junio, cuando termine la corriente temporada, los números serán más grandes aún.

Entonces, ¿qué? ¿No hay crisis en el teatro griego? Como traductora, veo cada año más o menos 100-120 montajes en Atenas y tengo un contacto directo con mucha gente de la profesión. Todos saben muy bien que "los números prosperan, pero los griegos se empobrecen", como dijo en 1963 Geórgios Papandréu, y esta divisa es la que mejor describe las condiciones del teatro griego hoy en día.
 

"¿Eres actor?¿En qué bar trabajas?"
El chiste "¿Eres actor?¿En qué bar trabajas?" refleja la realidad profesional de la mayoría de nuestros actores. Su problema no se limita hoy a que cobran la mitad de lo que cobraban antes de la crisis (si es que trabajan), sino que faltan los mecanismos de control por parte de su Asociación, para protegerles del productor-explotador.

Efectivamente, los que brillan por su ausencia son los mecanismos para vigilar si hay contrato, si el sueldo y la seguridad social se pagan, y si es el caso, si se pagan a tiempo. A pesar de todo, los actores griegos siguen haciendo teatro, para mantenerse activos, “para no volverse locos”, juntándose y haciendo por su cuenta la producción, arriesgándose menos, como dicen, porque así la cosa depende de ellos mismos y no de un productor, quien luego ni siquiera contesta a sus llamadas para pagarles una miseria después de varios meses de haberse finalizado la producción. Así es cómo llegamos a esos números increíbles. Muchos montajes terminan antes de lo previsto, por falta de público, a pesar de que todas las salas han bajado los precios y han hecho muchas ofertas para los parados. He asistido a varios montajes con la sala llena pero luego la compañía me informa que solo dos o tres han pagado entrada, mientras el resto del público asiste sin pagar, invitado por emisoras de radio o páginas web.

Si excluimos los teatros estatales y las grandes salas céntricas del teatro "comercial", la regla es que los actores y directores jóvenes busquen las soluciones más baratas para estrenar sus montajes: utilizan espacios alternativos que muchas veces no cumplen con las normas de seguridad; aceptan alternarse con otras funciones cada noche en la misma sala (dos o tres funciones diferentes, con las compañías obligadas a cambiar en pocos minutos la escenografía); y tienen segundo trabajo para asegurar unos ingresos mínimos. Hay una avalancha de estrenos pero ¿cuál es el precio de esa ansiedad de los actores por estar siempre "visibles"? ¿Es bueno para el teatro la gran cantidad de espectáculos y el exceso de oferta de los mismos?

Creo que no. Eso no es arte de teatro sino un supermercado teatral donde el público se angustia por la abundancia de los montajes (que no tiene ni tiempo ni dinero para asistir a muchos); los críticos no pueden hacer su trabajo como deberían hacerlo por falta de tiempo; los actores y la gente de la profesión en general no ganan casi nada pero intentan siempre estar presentes como si fuera esta la solución a todos sus problemas; las compañías optan por obras de dramaturgos muertos que han pasado a dominio público (Lorca es uno de los reyes del teatro griego); y los únicos que siempre ganan son los propietarios de los espacios teatrales, que surgen cada temporada como hongos. Total: una locura, que podría inspirar a Esteve Soler para escribir una obra titulada 'Contra el teatro'. Creo que sería su éxito más grande.


Comentarios

Es de agradecer, tanta lucidez y claridad. Gracias Maria.
David Ferré

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