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Shakespeare 'decolonial' y feminista: una guía

Lun 04/02/2019 | 12:30 H

Por Denise Duncan y Carla Rovira Pitarch, dramaturgas

Cuando nos llegó esta propuesta, el objetivo era escribir sobre cómo repensar Shakespeare desde una perspectiva feminista y 'decolonial'. Hemos decidido aprovechar este espacio para elaborar una guía de los puntos que nos parecen más relevantes para que sirva como documento iniciático. Si deseáis repensar su práctica artística de acuerdo con las necesidades de representatividad de la sociedad actual, esperamos que este documento os haga pensar, incluso que sea una herramienta para poner de relieve el machismo, el racismo, el clasismo o la lgtbifobia que forman parte de nuestras prácticas artísticas. El teatro no carece de política y creemos que vale la pena revisarnos tanto a nivel personal como profesional.

¿Por qué haces Shakespeare?
Leer clásicos está bien. Leerlos. Ahora, antes de llevar a escena un texto de hace cinco siglos, tal vez valdría la pena investigar si hay autoras que hablan de los mismos temas. Ir al canon no deja de ser un ejercicio de recuperación de una mirada histórica, patriarcal y probablemente racista, por obra o por omisión. Dudamos que nadie más, nunca, haya hablado de lo que te interesa del clásico. Bueno, quizás no con la calidad de Shakespeare... ¿o sí? Si no se investiga, tampoco se puede demostrar. En todo caso, habría que evitar que montar un clásico sea un ejercicio de estilo, de complacencia a la crítica o al público, o un ejercicio onanista para tu ego artístico.

Km. 0 s. XXI
Siempre que encaramos un montaje hay un punto de vista, sea el que sea. No es necesario que sea una pieza de teatro "político" para tenerlo. Te proponemos que pienses cuál es tu punto de vista, tu Km. 0. Especialmente para montar Shakespeare. Se nos ha explicado por activa y por pasiva que Shakespeare es universal, que los temas que toca son transversales y que todavía nos resuenan cinco siglos después. Pero no. la imagen de Titus matando a Lavinia porque ha perdido la virginidad es inadmisible. Actualmente nos parece extraño enaltecer la guerra o los nobles. Por lo tanto, revisa los textos desde tu punto de vista actual, en vez de perder el tiempo intentando adaptarte a un mundo que ya no existe.

Revisa tu mirada y tus privilegios
Haz un repaso de tu lista de privilegios, si no, será muy difícil ser realmente crítica. Si empiezas por decir, por ejemplo: "soy una mujer blanca europea, de clase media-alta, criada desde el catolicismo", en el momento de releer un clásico podrás empezar a replantearte por qué has elegido una obra, qué temas te importan y te conciernen dentro de esta y qué puedes aportar como artista. Quizás no es suficiente para salvar a Shylock de 'El Mercader de Venecia con aquel monólogo precioso cuando en el resto de la obra no se le llama por su nombre (y sí que le dicen "usurero", "perro", "demonio" y una larga lista de insultos).

Lee y escenifica Shakespeare desde una perspectiva interseccional
¿Qué visión de género plantea la obra que tienes entre manos? ¿Hay sitio para una visión desde el no binarismo? ¿Cuál es la posición del autor en el tema raza, clase social, etc.? Si la tesis del personaje te parece incorrecta (como: "Yago me ha hecho creer que" mi "mujer es una fulana, pues la mato pero la culpa no es mía"), cámbiala; si no, asume las consecuencias éticas de tu posición ideológica. un Otelo que nunca es analizado desde la doble variante raza / género acaba justificado en la obra. Si no tocas estos temas ni los cuestionas, estás validando la tesis expuesta. un clásico ya se considera una "verdad" porque ha perdurado en el tiempo, pero eso no quiere decir que sus planteamientos sean correctos. ¡Sé un poco irreverente!

Personajes y Acciones
La historia de la literatura dramática ha promovido que creamos que los personajes de Shakespeare son esenciales. ¿Cuántas veces hemos leído lo de "Hamlet es la duda, Otelo es celos"? Parece que hay una esencia en los personajes que es inamovible. Deja de pensar en clave de personaje y analiza sus acciones. Pongamos, por ejemplo, la escena del convento de Hamlet: piensa como trata Hamlet a Ofelia. El motivo de Hamlet (la venganza por el asesinato de su padre a manos de su tío) hace que el protagonista sea directa o indirectamente responsable de la muerte de casitodos sus personajes. Mira a los personajes, -a todos, no sólo los protagonistas- pensando qué hacen y no quienes son. Y, te invitamos a decirles a ellos que no todo vale.

Piensa en tu público
Piensa que tu público está compuesto por personas diversas. Personas que se identifican de manera diversa, personas con ideologías diferentes. Vivimos en una sociedad machista, racista y clasista. Pero también feminista, antirracista y anticlasista. Ponte las "gafas violetas" tanto como lo puede hacer el público que venga a ver tu obra. Habrá personas que valorarán tu propuesta artística como ética también. Puede ser también que odien tu obra por un comentario machista o una actitud racista de tu espectáculo. Tenlos en cuenta.

¡Si quieres ser shakespeariana, sé revolucionaria!
Shakespeare era un revolucionario. Hablaba de temas que otros no trataban, construía discursos desde lugares diversos, desde personajes poco habituales (que si un negro, que si un lisiado, que si una mujer "mala"). Así, lo que es realmente revolucionario es encontrar el símil en la actualidad y hablar desde aquí. ¿Cuál sería la Ofelia de nuestros días? ¿Qué nuestra Julieta, cuál sería su conflicto en la historia? ¿Acabarían muertas? Si El Bardo revolucionó con su mirada la escena del siglo XVI, habría que hacer justicia a su espíritu: sé atrevida. Total, al clásico tal como es, es fácil volver: lo encontrarás en la biblioteca.

Corta, borra, reescribe
Los textos de Shakespeare no son sagrados. Arriésgate. Edita tanto como necesites. Si hay frases perturbadoras, saca la foto. No te perseguirá ninguna plataforma de derechos de autor para que hayas retocado el texto. Shakespeare murió en 1616. No vendrá a reclamarte nada.

Lánzate con un casting diferente
Vivimos en una sociedad diversa, con identidades mucho más complejas que hace cuatro siglos, sería interesante representarlas en escena. Julieta no tiene porque ser una chica blanca normativa de menos de 60 kilos. Haz un casting no tradicional, busca un reparto que necesite segundas y terceras lecturas del público.

No maquilles tu adaptación
Poner a Ricardo III en un prostíbulo NO es adaptarlo si el discurso se mantiene intacto. Un Otelo rapero es un intento cutre de actualización si lo único que cambia es que lleva vaqueros por debajo del culo. Si el discurso es el mismo, solo le estamos pasando una capa de pintura pseudomoderna al clásico... y la pintura se puede agrietar a la primera mirada crítica.

El canon
Estaría bien, y lanzamos la propuesta aquí, hacer investigación sobre autoras del s. XVI. Si de entrada creemos que la época isabelina es muy interesante para la literatura dramática, ¿por qué no adaptar textos de mujeres de aquella época? ¿Existen? Por otra parte, hay traductoras más allá de Oliva, Sagarra o Sellent. Es más, partiendo de la base de que una traducción siempre es una adaptación, seguramente hay personas que tienen una mirada 'decolonial' y feminista a la hora de traducir. ¡Piénsalo!

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