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Milo Rau: "Hacer clásicos de manera literal es la muerte del teatro"

Mié 18/07/2018 | 19:00 H

Por Andreu Gomila

Hace pocos meses que el director suizo Milo Rau se sienta en la poderosa silla del NT Gent, uno de los teatros más dinámicos de Europa. Y está allí para cambiar las cosas, para sacudirlas, como su teatro, que está revolucionando el continente. Después de 'Hate Radio' (2013) y 'The Civil Wars' (2015), Rau vuelve al Grec con la primera parte de su historia del teatro, 'El ensayo', una pieza que recrea un crimen en la Bélgica valona.

¿Por qué te fijaste en el asesinato de un homosexual en Lieja para construir una obra de teatro?
Caí en el caso por casualidad. Buscaba un crimen, un 'fait divers', como dicen en francés. Un caso que no conociera todo el mundo. Y resultó, además, que uno de mis actores es de Lieja. Y que era muy fácil hablar con gente implicada en el caso, como los padres de la víctima, los expertos, incluso con los asesinos. Podía llegar a mucha gente. Pero, para mí, lo más interesante del caso es la cuestión de la coincidencia, porque el crimen no fue premeditado: una serie de personas se encuentran, por casualidad, ante un club nocturno y, al final, una muere asesinada. No hay un por qué.

¿Te has sentido como Truman Capote en 'A sangre fría'?
Hay algo de eso. A diferencia de Capote, que se obsesiona con los asesinos, nosotros tomamos la historia desde un punto de vista más abierto. Pero seguimos el mismo proceso que él a la hora de reconstruir la historia, ya que nos vemos obligados a llenar vacíos que no conocemos.

Al final, sin embargo, tu obra habla sobre cómo se hace teatro.
El asesinato es la coartada. Cuando lo que yo quería era representar la violencia, que los espectadores vieran como se representa la violencia. Un poco como 'Five Easy Pieces', que va del caso de Marc Dutroux.

Esta es la primera obra de una serie.
Y yo soy solo el curador. Quería hacer como Jean-Luc Godard: mientras él hizo 'Histoire(s) du cinéma', yo hago 'Histoire(s) du théâtre'. La segunda parte la hará el coreógrafo y director congoleño Faustin Linyekula, en la que combinará su historia personal y la de la danza en África. La tercera irá a cargo de Angelica Liddell. El objetivo es mostrar las diferentes maneras de utilizar el teatro en escena. El acercamiento al tema siempre será diferente, pero siempre desde lo actual. La pregunta que nos hacemos es: ¿qué es el teatro hoy?

Ahora estás en el frente del NT Gent, en Bélgica, y apenas asumir tu cargo hiciste público un manifiesto, una especie de Dogma del teatro del siglo XXI. ¿Qué objetivo persigues?
Creo que tenemos que cambiar las cosas. Tenemos que cambiar la estructura del teatro. Y pensé que solo podía hacerlo si tenía una estructura teatral detrás. Por eso acepté el cargo en Gante. Además, a diferencia de Francia y Alemania, Bélgica es un país muy vanguardista en cuanto al teatro, por la manera que tienen de hacerlo y de recibirlo. Me gustaría unir los dos sistemas.

Het Manifest van Gent/ The Ghent Manifesto from NTGent on Vimeo.

En el decálogo dices que quedan prohibidas las adaptaciones literales de los clásicos.
Hacer clásicos de manera literal es la muerte del teatro. Hace 130 años que repetimos las mismas obras, sin parar. ¿Por qué no escribimos nuevos clásicos?, me pregunto. El teatro se parece cada vez a la ópera, con los mismos textos que se van repitiendo de un lugar a otro.

También dices que en cada producción debe haber al menos dos actores no profesionales.
Esto viene de mi experiencia en Alemania, donde hay dos escuelas de actores muy potentes: la profesional y la no profesional. Y yo quiero juntarlas. El intercambio entre ambas es muy bueno. Quiero abrir el teatro a todos.

Aseguras que si una producción no va a diez localidades y en tres países diferentes, es un fracaso. Aquí nos costaría mucho llegar a esto...
Pues no creo que sea un hito muy difícil de alcanzar. Estas grandes producciones que se hacen solo diez días... es un poco absurdo, triste.

Creo que 'El ensayo' tiene mucho que ver con 'The Civil Wars', que vimos en el Grec hace unos años. Los actores, por ejemplo, son los mismos. ¿De qué manera ha evolucionado tu lenguaje?
No sé si de manera cualitativa, pero aquí lo que intento es valorar la cuestión de cómo se construyen los personajes, como es eso de meterse en la piel de alguien, ser alguien que, además, es real. Como se hace de un asesino que existió realmente y después imaginarte a ti mismo asesinando a alguien. Fabian Leenders, uno de los actores amateurs de la obra, que es de Lieja, me dijo que él podría haber sido el asesino, porque podría haber estado en ese lugar, haber estado en el coche que cogió aquel chico que terminó muerto en una cuneta.

¿Cómo deben ser tus actores?
Uno, un día, me dijo: "Normalmente, una obra nunca sabes cuando termina, en cambio, contigo, nunca sabes cuando empieza"... Mis actores deben estar abiertos a utilizar material biográfico propio, a investigar, a ser capaces de dejar atrás el rol típico del actor.

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