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There was a fiesta! At Carnegie Hall

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Teatro

No sabemos si es un concierto con mucho de humor o una comedia con mucha música, pero sí que está protagonizado por Patty Lemon y Martin Bennet. Aunque esto tampoco acaba de ser cierto, porque estos no eran sus nombres verdaderos. Pero si uno quería hacer jazz en la Barcelona de los años 40 tenía que buscarse un nombre artístico con regusto a Nueva Orleans.

En verdad se llamaban Francisca Pichardo, andaluza, y Josep Martí i Benet, nacido en La Pobla de Lillet. Y los dos eran músicos. Coincidieron en Tánger, refugio de la bohemia de después de la Guerra Civil, pero a principios de los años 40 ya pisaban escenarios en Barcelona. Hasta que la prohibición del jazz por parte del franquismo les obligó a subirse a un barco y cruzar el Atlántico. En Nueva York, con la ayuda de Xavier Cugat, consiguieron cumplir su sueño más preciado: actuar una noche en el Carnegie Hall. There was a fiesta! resigue su viaje vital y musical en una comedia con mucha música o en un concierto con mucho regusto de comedia.

Teaser There was a fiesta! At Carniege Hall

 

BARCELONA, CAPITAL DEL JAZZ

Durante la Primera Guerra Mundial, Barcelona fue un oasis, una ciudad refugio para los ricos que huían de las balas y para los artistas que se sentían perseguidos en el resto de Europa. Y para poder acomodarlos, se inauguró el Ritz, que como los mejores hoteles de aquella época, tenía su orquesta: la Orquestrina Nic-Fusly, que hacía un proto-jazz que rápidamente copiaron en otros escenarios de la ciudad. En 1920 el Palace, el music hall con más glamour de Barcelona, estrenó Taxi...al Palace! con una jazz band de músicos negros que trajeron desde París. Además, en aquellos años, los teatros del Paralelo anunciaban dàncings con jazz-bands como prueba de su modernidad. El gusano del jazz ya se había instalado en Barcelona, que llegaría a ser un Nueva Orleans europeo con paradas obligadas al bar Edén o el Cabaret catalán, los dos establecimientos vecinos de la Rambla. Años después se pondría de moda el Hot Club; y más tarde, en 1955, todavía Louis Armstrong ofrecería tres conciertos en un único día en el Hotel Windsor de la ciudad. Pero en la década de los años 40, a pesar de la prohibición, a pesar del franquismo, Barcelona fue un semillero de artistas que tuvieron que buscarse la vida.

QUÉ PASÓ CON EL JAZZ DURANTE EL FRANQUISMO

A pesar de la locura por el jazz que se vivía en Barcelona EN la década de los años 40, esta fue una música prohibida por el franquismo, igual que antes habían hecho los nazis, que la consideraban una música degenerada, y la Italia de Mussolini. El régimen franquista llegó incluso a prohibir que se emitieran temas de jazz en las emisoras de radio en una orden de 1943. No fue hasta el triunfo de los aliados durante la Segunda Guerra Mundial que el régimen empezó a relajarse.

Orden de prohibición de emitir música de jazz en las emisoras de radio. Fue enviada por el Delegado Nacional de Propaganda el 25 de junio del 1943 (transcrita con las mismas faltas de ortografía que se aprecian al original)

“En estos momentos gloriosos, que marcan gozosas y útilmente el renacimiento de todos los valores morales de la raza, no podía faltar el responsable reconocimiento del papel transcendentemente social y político que cerca de los hombres cumple la música.

Por esto se vé con fundada preocupación el desarrollo que puede alcanzar la llamada música negra: por esto es fundamental motivo de estudio la fórmula que deberá atajar su perniciosa influencia.

Naturalmente no vamos contra el puro folklore, de una determinada especie humana, que, más o menos bello, al fin y al cabo conserva la gracia ingenua de lo espontáneo … (un párrafo dando varios ejemplos de música clásica)… lo que queremos desterrar es la ola de “jazz” arbitraria, antimusical y pudieramos decir antihumana, con que América del Norte, hace años que ha invadido a Europa, y que no es otra cosa que una triste mixtificación comercial, realizada a costa de indudables valores musicales originales…

...España es un pueblo eminentemente musical, enérgico y limpio en sus sentimientos colectivos y no ha de dejarse ganar, ni transitoriamente, por la desconcertada algarabía de un “jazz” sin justificación artística alguna, ni tampoco por el insinuante reptar de unas melodías que en su ondulante dejadez parecen no tener otra finalidad que la de remover ocultos pozos del subcociente, secos en nosotros, gracias a Dios, por el luminoso Sol meridional y latino, que, para la eternidad cristiana, ha forjado a la luz y al fuego , nuestra alma.”

FICHA

Idea Original: Cinta Moreno y Salvador S. Sánchez. Dramaturgia i dirección escénica: Salvador S. Sánchez. Intérpretes: Aitor Galisteo, Cinta Moreno, Santi Colomer, Joel Moreno, Oriol Roca.

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