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"Queremos animar a los niños a luchar para conseguir aquello que desean"

07/02/2018
Danza
La compañía de Roberto G Alonso nos invita a adentranos en su 'Zaquizamí'

El coreógrafo Roberto G Alonso hace más de dos décadas que fundó la compañía que luce su nombre. Y con sus bailarines ha creado muchos espectáculos que ha dirigido tanto a público adulto como al familiar. Precisamente a los pequeños apela en este Zaquizamí, una coreografía que nos propone una historia de superación y segundas oportunidades.

- ¿Qué es un Zaquizamí? Y ¿por qué lo usa para ambientar y dar nombre a tu espectáculo?
- Es una palabra de origen árabe que se utiliza para designar las buhardillas bajo techo o también aquellos armarios oscuros que, aunque podían parecer una habitación más, sólo son pequeños cubículos sin luz natural y que aprovechan un rincón o el final de un pasillo. Estos armarios se utilizaban para guardar todo aquello que nya no se usaba. Y pensé que en uno de aquellos armarios donde dejamos aquellas cosas que han quedado fuera de uso, vivían unos seres fantásticos que velaban para que aquellas cosas pudieran tener una segunda vida. Y el espectáculo va de esto: porque cuando nadie ve ni escucha, pasan cosas en ese zaquizamí: por ejemplo, los juguetes pueden cobrar vida. También es una manera de reivindicar la cultura de la reutilización, porque estamos acostumbrados a que si un objeto ya ha tenido una vida, no puede tener una segunda. Y también es una manera de despertar la imaginación de los niños para que reutilicen.

- ¿La historia nos podría recordar a la del Soldadito de plomo?
- Precisamente en una de las historias que pasa en nuestro zaquizamí, los personajes de un libro cobran vida: una bailarina coja que no puede bailar, una equilibrista que es una muñeca sin ojos y que encuentra maneras para solucionar las trabas gracias a la ayuda de sus compañeros... Queremos alentar los niños a luchar para conseguir aquello que desean.

-¿Este espectáculo va más allá del divertimento? ¿Tiene también la voluntad de transmitir un mensaje?
No queremos tan sólo explicar una historia o proponer un divertimento; queremos que nuestros espectáculos tengan un trasfondo... Quizás los niños más pequeños no recibirán todo aquello que les queremos decir, pero sí que lo recibirán los niños más grandes o incluso los que tienen menos edat si un adulto les ayuda a comprenderlo. El teatro familiar tiene que servir para entretener pero también para iniciarnos en la vida social. No se trata de aleccionar a nadie, pero sí de dar determinada visión de lo que nos rodea: por ejemplo, en nuestro zaquizamí es el bailarín quien juega con muñecas y no las bailarinas.

-¿Cómo es que la compañía trabaja tanto para niños como para adultos?
Es enriquecedor trabajar tanto para niños como  para adultos. Puedes abrazar temáticas y experiencias diferentes, aunque las propuestas escénicas sí que pueden coincidir. Nuestra estética cambia mucho de un espectáculo a otro, pero lo cierto es que me gusta mucho cuidar el detalle: aunque sea una escenografía minimalista tiene que estar muy pensada.

-Y coreográficamente, ¿el trabajo es igual para niños que para adultos?
Coreográficamente tiene que cambiar porque la temática va implícita en el lenguaje. Depende de lo que expliques te tienes que mover de una forma o de otra. Además, los pequeños tienen un nivel de asimilación más lento así que no puedes permitirte excesos: a veces lo más simple es también lo más adecuado.

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