25 cosas que no sabías de los 25 años del Lleó de Barcelona

Este año, el Lleó de Barcelona, la pieza más majestuosa del séquito festivo de la ciudad, cumple veinticinco años. Se recuperó en 1993, junto con un buen conjunto de piezas del bestiario histórico, en el proceso de recuperación de la imaginería festiva de Ciutat Vella. Y, para celebrarlo, encabezará el pasacalle de la Fiesta Mayor del Pi, que se hará el domingo, 25 de marzo, al mediodía. Habrá figuras invitadas de toda Cataluña que representan leones, como los de Tarragona, Reus, Manresa y El Vendrell.

Pero, en la trayectoria del Lleó de Barcelona, veinticinco años no son nada: es una pieza histórica que aparece documentada desde el siglo XV. Y eso es motivo de muchas anécdotas. ¿Quieres conocerlas?

  • Es una pieza que simboliza el poder y, por eso, representa el animal con ademán majestuoso y coronado.
  • Como muchas otras piezas de imaginería festiva, es muy probable que tenga su origen en la procesión del Corpus.
  • Se cree que podría simbolizar al evangelista san Marco, que la iconografía medieval representa a través de la figura del león.
  • Esta explicación también sería válida para el Bou (buey) y la Àliga (águila), dos piezas de imaginería festiva muy frecuentes, que serían san Lucas y san Juan.
  • Aun así, actualmente el león es un elemento festivo escaso en Cataluña y solo hay cinco o seis ejemplares activos.
  • Del de Barcelona hay constancia desde el siglo XV, cuando durante las fechas señaladas salían hombres disfrazados de león con pieles y cabelleras.
  • En 1601, con motivo de la fiesta de canonización de san Raimundo de Peñafort, ya se tiene constancia de una figura parecida a la que tenemos hoy, con carcasa y corona.
  • En aquella época, los responsables de sacar la figura eran el gremio de curtidores, que tenían una capilla en la parroquia del Pi.
  • Eran conocidos popularmente como lleonets (leoncitos), porque cuando salían a acompañar a la figura llevaban, entre otros elementos, máscaras de león.
  • En el siglo XVII, el león se convirtió en el elemento más divertido y apreciado del bestiario barcelonés, gracias a las actuaciones que hacía en sus salidas, con rugidos y mucho alboroto.
  • Pero en 1780, por medio de una cédula dictada por el rey Carlos III, se prohibieron los rugidos y las actuaciones exageradas.
  • Sin embargo, la figura continuó saliendo en todo tipo de actos, aunque con mucha menos desenvoltura.
  • Entre las múltiples referencias de la bestia que aparecen en documentos de la época, destaca la participación de la figura en la procesión de la beatificación de san José Oriol de 1807, la fiesta por la paz de la guerra de los Siete Años de 1839 y las varias procesiones del Corpus hasta 1870.
  • En los años noventa del siglo XX, dentro del proceso de recuperación de la imaginería festiva de Ciutat Vella, la Asociación de Amigos de los Gigantes del Pi decidió volver a construirla.
  • La nueva pieza se encargó al imaginero solsonense Manel Casserras i Boix, que lo terminó en 1993.
  • Se estrenó ese mismo año por la procesión del Corpus, que en aquel momento se acababa de recuperar en la ciudad.
  • La bestia actual pesa 45 kilos, necesita un portador y normalmente la acompaña una formación musical formada por gralles, tarota y tambor.
  • El vestuario de sus portadores es de los más elegantes de la ciudad: pantalones y camisa de color crema y un chaleco adamascado de color grana.
  • Desde su estreno, se incorporó al Séquito Popular de Barcelona, y todavía hoy encabeza el bestiario junto a la Àliga de la ciudad.
  • Por este motivo, forma parte del bestiario histórico de la ciudad.
  • El Lleó de Barcelona es una figura que tiene danza propia: el baile del Lleó. Se estrenó en el Toc d’Inici de 1994, con música de Jordi Fàbregas i Canadell y coreografía de Xavier López.
  • La pieza sale cada año en fechas señaladas del calendario festivo barcelonés: Santa Eulàlia, La Mercè, San José Oriol y el Corpus.
  • Solo desfila en las grandes festividades de protocolo y es entonces cuando lleva un ramo de flores en la boca.
  • Cuando no sale, se puede visitar en la Casa de los Entremeses, donde está expuesta permanentemente con gran parte de la imaginería festiva de Ciutat Vella.
  • Según la tradición, si se le echa una moneda en la boca, en su interior suena una campanilla y la figura baila dulcemente. Todavía hoy puede oírse la campanilla si le echas céntimos en la boca.