Barcelona vive la Semana Santa a través de las procesiones

Hoy en día Barcelona no es una ciudad especialmente famosa por las procesiones de Semana Santa. Aunque históricamente se tiene constancia de ceremonias que se hacían en varios barrios de la ciudad, la mayoría desaparecieron en los años sesenta del siglo XX a raíz de la reforma de la liturgia del concilio Vaticano II. Sin embargo, desde el 2002, cada Domingo de Ramos, en el barrio del Raval, sale la procesión de la Burreta, que pertenece a una entidad de origen andaluz: la Pontificia y Real Hermandad y Cofradía de Nazarenos de Nuestro Padre Jesús del Gran Poder y María Santísima de la Esperanza Macarena.

Esta procesión está presidida por un paso que escenifica la entrada de Jesús en Jerusalén sobre un asno, y de ahí proviene su nombre popular, la Burreta. La procesión sale de la iglesia de Sant Agustí a las 10.00 horas y llega hasta el Pla de la Boqueria por la calle del Hospital, sube hasta la calle de Santa Anna, la atraviesa hasta llegar a la avenida del Portal de l’Àngel, vuelve por la calle de Portaferrissa y desanda el camino hasta la parroquia del Raval. Allí, decenas de feligreses reciben la procesión sosteniendo palmas y palmons para que sean bendecidos al paso de la imagen de Jesús.

El Viernes Santo por la tarde también hay procesiones en Barcelona. Este año el 25 de marzo saldrán dos: A las 17.00 horas, saldrá desde la iglesia de Sant Agustí la segunda procesión promovida por la cofradía de la Esperanza Macarena, que recorrerá las calles del Raval. En esta ocasión sacarán los pasos de Jesús del Gran Poder y de María Santísima de la Esperanza Macarena. Y a las 18.45 horas, desde la iglesia de Sant Jaume, en el Gòtic, saldrá la de la Hermandad de Nuestra Señora de las Angustias de Barcelona. Las dos procesiones seguirán sendas rutas y confluirán hacia las 20.00 horas en el Pla de la Seu. Después retrocederán en su recorrido para volver a sendas parroquias bien entrada la noche.

Tal como se explica en Festes.org, antiguamente Barcelona había sido una ciudad de procesiones concurridas y con personalidad propia. Las de los barrios de Gràcia, el Poble-sec, Sant Martí o Sant Andreu de Palomar eran muy lucidas. Una de las más destacadas era la de la Bona Mort, que tenía lugar en el centro de la ciudad desde el siglo XVIII. Consistía en un espectacular pasacalle de personajes que llevaban elementos relacionados con la muerte, como cráneos, guadañas, osarios o relojes de arena.

Programa de Semana Santa de la cofradía de la Esperanza Macarena