De Can Berdura a Indians, historia de un barrio de Barcelona

28.08.2014 - 09:08 h

Historia. El actual barrio dels Indians fue construido en terrenos de una antigua masía del siglo XVIII conocida como Can Berdura.

Los terrenos de Can Berdura, una antigua casa de campo del siglo XVIII, desaparecida en 1954, son el origen del actual barrio dels Indians.

Vídeo ‘El barrio dels Indians’

Muchas veces el nomenclátor de calles y los topónimos de barrios y poblaciones indican claramente los orígenes de aquel lugar que la orografía o el paisaje urbano confirman, pero eso no siempre es así. Hay casos en los que los nombres y la fisonomía de los lugares disienten. El barrio dels Indians, en el distrito de Sant Andreu, es uno de estos casos. Aunque existe una cierta leyenda en el sentido de que los nombres de las calles de los barrios son debidos a indianos que volvieron de las colonias, no hay ningún tipo de documentación que lo confirme. De hecho, por ahora, no se sabe el porqué del nombre de calles como Matanzas, Pinar del Río o Manigua.

En poblaciones como Begur o Sant Pere de Ribes, para poner un par de ejemplos, donde sí está documentada la existencia de indianos, estos personajes dejaron una importante huella en forma de edificios públicos y privados, ya que, además de levantar casas que demostraran su poder económico, también acostumbraban a mostrar su generosidad financiando edificios públicos como casinos y centros culturales, que han ayudado a preservar su memoria. Éste no es el caso del barrio dels Indians.

Origen del nombre de las calles

Hoy en día no se sabe el porqué de los nombres de la mayoría de calles del barrio: Puerto Príncipe, Manigua, Matanzas, Campo Florido, Cienfuegos… Sí se sabe que esta zona era parte de la finca de Can Berdura, una masía que había junto a la actual plaza de Maragall y que ha dejado rastro en el nomenclátor en el nombre de un pasaje que hay, más o menos, donde se encontraba la casa solariega.

La razón de los nombres de las calles hoy en día no está lo bastante documentada, aunque algunos autores aventuran varias propuestas. Una de las posibilidades es que los nombres fueran propuestos por el único indiano que se sabe seguro que vivió en el barrio y que se llamaba “Pancho” Subirà. También hay quien dice que podría ser debido a que hacía poco tiempo que había ocurrido el desastre de Cuba, pero, hasta ahora, no se ha encontrado ninguna prueba documental sobre ello. Sin embargo, parece más plausible la posibilidad de que fuera una decisión municipal, ya que en los archivos municipales hay documentos de la década de 1910 relacionados con el nomenclátor de la ciudad donde se propone, por diferentes razones, que, entre otras posibilidades, las calles de la ciudad llevaran el nombre de poblaciones de América Latina.

Fue a partir de 1980 cuando, buscando referentes para una identidad propia, la asociación de vecinos adoptó el nombre de Indians y, a partir de aquí, se renombró el barrio. Ya en las décadas de 1990 y 2000, cuando este nombre ya estaba muy presente, se pusieron nombres relacionados con Cuba a tres espacios del barrio: las plazas de las Havaneres, del Rom Cremat y dels Indians.

Las urbanizaciones

Lo que sí está claro es que el barrio creció, como en muchos otros casos, sobre tierras de labranza y favorecido por la urbanización, en 1867, de la antigua carretera que iba de La Sagrera a Horta y que hoy conocemos como calle de Garcilaso. No fue, sin embargo, hasta 1895 cuando se llevó a cabo una primera urbanización que, según explica el historiador Martí Checa, en la Enciclopèdia de Barcelona, fue impulsada por Pere y Manel Romaní y Andreu y Pere Oliva, siguiendo el modelo que se estaba llevando a cabo en el vecino barrio del Guinardó.

El historiador local Ricard Fernández Valentí explica que en el primer tercio del siglo XX hubo, básicamente, tres tipos de promociones inmobiliarias: torres y casas de veraneo de personas acomodadas, el ejemplo más claro es Villa Jazmines, levantada en 1920 y que hoy es conocida como Torre Rosa, casas baratas para personas de clase obrera, construidas por inversores que habían comprado terrenos de Can Berdura, y bloques de viviendas impulsados por cooperativas obreras.