Il·lustració: Marc Pallarès

Barcelona es, sintomáticamente, una de las ciudades de Europa que se han mostrado más receptivas ante el drama de los refugiados y a la vez uno de los polos de atracción de inmigración del sur de Europa. El crisol de comunidades extranjeras de todo el mundo que viven hoy en Barcelona es más grande y más diverso que nunca.

Foto: Pere Virgili

Ciudad abierta

Bernat Puigtobella

Barcelona acoge hoy a más población extranjera que de otras zonas de España. La globalización ha alterado la fisonomía demográfica de una ciudad que ha sido polo de atracción de migraciones de todo el mundo en este cambio de siglo.

Foto: Pere Virgili

A diferencia de lo que pasó con otras comunidades migratorias, la crisis económica no hizo que los sufridos, ahorradores y laboriosos chinos de Barcelona volviesen a su país o partieran hacia nuevos destinos migratorios: muy mayoritariamente se quedaron. La crisis solo frenó su ritmo de llegada.

Foto: Dani Codina

La gran familia pakistaní

Martí Estruch Axmacher

Tanto si compramos comida a deshora, como si cogemos un taxi o tomamos un shawarma en Ciutat Vella –acompañado con una lata de un vendedor ambulante–, es muy probable que entremos en contacto con miembros de la comunidad pakistaní. Pero, ¿qué sabemos de estos discretos nuevos barceloneses?

Foto: Dani Codina

Los ciudadanos de origen marroquí forman un colectivo muy numeroso como consecuencia de los movimientos migratorios de los años sesenta. Marruecos se encuentra a tan solo una hora y media en avión, pero a veces parece mucho más lejano. Es una distancia imaginaria, causada, sin duda, por las diferencias culturales.

Foto: Pere Virgili

Los países latinoamericanos comparten una fuerte tendencia al asociacionismo, lo que se refleja en el gran número de entidades formadas por ciudadanos originarios del otro lado del Atlántico. La presencia femenina es muy importante: las mujeres latinoamericanas se han convertido en un colectivo clave para el mantenimiento del estado del bienestar autóctono.

Foto: Dani Codina

A excepción de chinos e italianos, el volumen de inmigrantes en Barcelona se ha estabilizado, y son muchas las personas que –coincidiendo con la recesión y el encarecimiento de la vida– han optado por cambiar de municipio o volver a casa. En esta coyuntura se han hecho más visibles nacionalidades hasta ahora poco representadas como los bengalíes, los armenios o los hondureños.

Ilustración: Miguel Gallardo

Monedas complementarias

Barcelona Metròpolis

Las monedas complementarias son sistemas monetarios que se crean al margen de los oficiales para promover proyectos sociales, ambientales y económicos, poniendo en valor activos y recursos locales que no se encuentran en los circuitos de inrtercambio ordinarios. Se erigen

Foto: Vicente Zambrano

Las monedas complementarias son sistemas que se crean al margen de las oficiales para promover proyectos económicos, sociales y ambientales, y que ponen en valor activos y recursos de ámbito local que no se encuentran en los circuitos ordinarios de intercambio.

Foto: Hullom Archive / Getty Images

La moneda del municipio austríaco de Wörgl reactivó la producción y la demanda interna durante la Gran Depresión. El sistema de crédito empresarial cooperativo WIR, de Suiza, es otro ejemplo exitoso de moneda complementaria. Este sistema y el de pagos móviles M-Pesa, de Kenia, son los únicos casos actuales con impacto macroeconómico.

Foto: Toni Medalla

Entre 2009 y 2010 surgen en Cataluña las primeras ecorredes, experiencias innovadoras de moneda local que promueven un funcionamiento económico al margen del sistema monetario dominante. Son redes sin ánimo de lucro de ciudadanos que intercambian bienes y servicios retribuidos en moneda social.

Foto: Vicente Zambrano

Santa Coloma de Gramenet ha puesto en circulación una moneda social, la grama, con el objetivo de incentivar el comercio local y fortalecer el compromiso de los residentes con su ciudad. Inspirado en este y en otros proyectos, el Ayuntamiento de Barcelona prepara una prueba de moneda local en los barrios del Besòs.

Foto: Horacio Villalobos / Corbis / Getty Images

La revolución digital ha fomentado la eliminación de intermediarios en la mayoría de los sectores económicos, pero en el caso del financiero los ha hecho todavía más fuertes. La capacidad de crear dinero –exclusiva de las entidades de crédito– es la causa principal de esta anomalía. Una solución pasa por generar nuevos mecanismos de creación monetaria.

Foto: Vicente Zambrano

Un siglo de memoria ciudadana

Barcelona Metròpolis

El Ayuntamiento compró y reformó la Casa de l’Ardiaca, que en 1922 abrió sus puertas como sede del nuevo Archivo Histórico de la Ciudad, con Duran i Sanpere al frente. Conmemoramos estos cien años de vida del centro con este dosier.

Foto: Pérez de Rozas / AFB

Los archivos fueron tanto o más débiles que las vidas humanas ante los hechos bélicos y la revolución de 1936. Se destruyeron muchos, sobre todo si estaban relacionados con la religión o la propiedad, para convertirlos en pasta de papel.

Foto: Arxiu Nacional de Catalunya

Recuerdos de un salvamento

Jaume Enric Zamora i Escala

Duran i Sanpere dejó un testimonio escrito del operativo, cuya lectura permite captar las enormes dimensiones de su trabajo.

Simulació en tres dimensions de la sala d’exposicions del futur Arxiu Municipal.

El nuevo equipamiento se convertirá en un centro de información cultural y ciudadana de primer orden. Su programación irradiará a todos los barrios de la ciudad con actividades y colaboraciones estrechas con los centros y talleres de estudio.

Foto: Vicente Zambrano

Al lado del Archivo Histórico de la Ciudad, las entidades surgidas de la sociedad civil han realizado una labor inestimable para preservar la memoria histórica de la ciudad.

Il·lustració: Susanna Martin

Urbanismo y género

Barcelona Metròpolis

¿Hemos pensado alguna vez qué uso prioritario damos a la ciudad y al espacio público? Hombres y mujeres utilizan la ciudad de manera diferente: los hombres se desplazan más por motivos ocupacionales (19,4 %) y las mujeres mayoritariamente por razones familiares (15,6 %) y en segundo lugar ocupacionales.

Foto: Arianna Giménez

En el camino de desplazar el foco del urbanismo de la vertiente productiva a la humana cobra un relieve especial la perspectiva de género: se trata de conseguir un uso igualitario de la ciudad partiendo de la diversidad de género, origen, edad o funcional de la vecindad.

Foto: Arianna Giménez

La movilidad y la seguridad son los problemas que más afectan a la vida cotidiana de las mujeres que trabajan de noche en el área metropolitana, sobre todo de aquellas que se mueven en transporte público o a pie, según las conclusiones de un estudio participativo impulsado por el Col·lectiu Punt 6.

Foto: Arianna Giménez

Repensar la ciudad desde una perspectiva feminista es dejar de crear espacios con una lógica productivista, social y políticamente restrictiva, y empezar a pensar en entornos que prioricen a las personas que los van a utilizar.