Foto: César Cid / Jiwar

Desde hace cinco años, artistas de culturas muy diversas han pasado por la Associació Jiwar –el término jiwar significa “vecindades” en árabe. Es el motor de un proyecto que reivindica la creación artística como herramienta de transformación y reflexión sobre la ciudad.

Foto: Dani Codina

Una visión en positivo de los olores urbanos abre la puerta a considerarlos un elemento del marketing urbano. La desodorización de las ciudades y su clonación olfativa –los mismos olores en todas partes– son herederas del urbanismo moderno, empeñado en liberar de emoción los espacios públicos.

Foto: Vicente Zambrano

El Congreso de Arquitectura 2016 ha dedicado meses a debatir los retos que le corresponde afrontar a la profesión en una època en que las ciudades se han convertido en el principal instrumento de cambio. La anterior edición del encuentro queda ya muy lejos, en el tiempo pero sobre todo en cuanto a prioridades.

Foto: Rober Astorgano / Fotomovimiento

La exposición “60dB / 16kHz. BCN. ¿Sientes la violencia?”, que se pudo visitar el último trimestre de 2016, invitaba al espectador a redefinir la violencia a partir de una nueva mirada sobre el fenómeno.

Foto: Albert Armengol

Recuerdo de una pesadilla

David Expósito Jiménez

Joan Brossa creó una escultura “para silbar” al alcalde franquista Josep Maria de Porcioles, uno de los grandes responsables de la especulación urbanística de los años sesenta. Aun siendo un encargo del municipio de Sant Adrià de Besòs, la obra sufrió censura y varias vicisitudes antes de llegar, en 2004, al Museo de Historia de la Inmigración, su ubicación actual.

VisionsBarcelona cat 4

El día del Watusi, de Francisco Casavella, se puede leer como la gran novela de la Transición o como un relato de “por qué hemos pasado de ser un país dramático a ser un país imbécil”. Pero su tema es, sobre todo, el conflicto del individuo consigo mismo, entre el poder y la supervivencia, y entre seres mortales e invenciones inmortales.

Colita

No quise ser turista

Ana María Dávila

Para el mundo exterior, los catalanes tienen fama de gente arisca, obsesionada con el trabajo y poco predispuesta a abrirse a un forastero de buen comienzo. Pero incluso huyendo del tópico, son notables las diferencias existentes con la cultura chilena, en que las amistades se consolidan antes de vaciar la primera copa de vino.

Photos: Katia Repina
The Red Square in Moscow, with historic department store GUM and St. Basil’s Cathedral in the background.

Una añoranza rusa

Arnau Barios

Cuando un ruso invoca el gaudi [goce, en catalán] de Barcelona, no confunde el acento, no habla de edificaciones caprichosas, sino que comete un lapsus por el que se escapa una certeza. Añora una ciudad más fácil, con un clima benigno.

© Pep Montserrat

El verbo ‘ser’ se encuentra en el corazón de la poesía, de la identidad, del placer de oír hablar catalán. ¿Quiénes somos nosotros en una lengua que fue, ha sido, se ha transformado y vibra, después de tantos siglos, en el presente ambiguo de nuestros iPhones y de nuestras voces melancólicas y ciudadanas?

© Elisenda Llonch

No hay nada como la propia experiencia para ayudarte a traducir autores con una visión poco heroica de Barcelona. Las obras de ficción catalanas disponibles en inglés ponen de relieve la vida y la historia de la ciudad con una prosa tan hábil, incisiva y original como cualquier obra de Gaudí o Picasso.

© Elisenda Llonch

Es como una red de espacios de capas superpuestas, muchas de las cuales se han perdido y otras se han transformado sin remedio, mientras que a algunas solo se puede acceder desde inciertos recuerdos o fotografías aún menos fiables.

© Bettmann / Corbis
Una familia de inmigrantes contemplando el panorama urbano de Nueva York desde la isla de Ellis, el 13 de agosto de 1925, tras pasar los rígidos exámenes de las autoridades estadounidenses y mientras esperaban el transbordador que los había de llevar a la ciudad.

El centro de Manhattan ya es una ciudad de atrezo. El Raval, un barrio en destrucción. De tanto ponerse guapa, Barcelona corre el mismo peligro que Nueva York. Puede llegar a perder su personalidad provinciana a fuerza de querer ser capital y metrópolis.

© Elisenda Llonch

Para los noruegos, Barcelona es un destino ideal: una gran metrópoli europea, estatus que Oslo no podría ni soñar. Pero el catalán se hunde cuando recuerda la gerontocracia, las desigualdades, la miseria en las calles y los parques, la ciudad desaparecida para siempre.

© Camilla de Maffei
All Italians are deeply envious of Barcelona’s dynamism and the urban redevelopment that has taken place under the democratic city councils.

Venecia es un pueblo cosmopolita con una dimensión estética notable. Barcelona es una ciudad mediterránea, solar, que en poco tiempo se ha transformado urbanísticamente. De ahí que la reacción entusiasta de los italianos cuando oyen el nombre de la ciudad sea unánime: “Bellissima!”

© Mireia Zantop

La imagen de la vida misma

Jana Balacciu Matei

La venida de Jana Balacciu a Barcelona para estudiar catalán, hace un par de décadas, significó un punto de inflexión en su vida. Llegaba de una ciudad triste, marcada por las grandes heridas abiertas de la dictadura y de la

© Ko Tazawa

Ko Tazawa vino por primera vez a Barcelona en el año 1978, enviado por su banco para que aprendiera castellano. Su contacto con la sociedad catalana le llevaría a convertirse en un enamorado del país, de su cultura y de su lengua. Y aún volvería dos veces más, la última de ellas en 1993, con su mujer y sus dos hijos, para doctorarse en Filología Catalana.

Vistes des del turonet Teufelsberg

Dos ciudades a la vanguardia de Europa

Martí Estruch Axmacher

Lo que Ámsterdam y Londres representaron en el pasado lo son hoy Barcelona y Berlín, que a menudo comparten posiciones en los rankings de ciudades más atractivas o emprendedoras. También comparten el hecho de ser ciudades de moda y culturalmente

BCN_vist-de_indis_01_x_Eva-Parey

De vez en cuando, en la India, alguien me pregunta si Barcelona es la capital de España. Como no quiero desengañarles, siempre les digo que sí ?y ponen cara de “ya me lo imaginaba”. El hecho es que la pulsión