Ciudad refugio de la literatura

Barcelona ha apostado durante siglos por el sector del libro y quiere seguir apostando por la literatura, ahora en calidad de Ciudad de la Literatura de la Unesco. Con este número nos acercamos a todas estas realidades  e intentamos abordar las razones por las que Barcelona aspira al nombramiento de la Unesco.

Fotos: Vicente Zambrano

En septiembre la ciudad se ha llenado de libros. Y no nos referimos tan solo a los libros de texto que llegan con motivo del inicio del curso escolar. Los libros han salido literalmente a la calle y se han encontrado con los ciudadanos en la catedral durante la Setmana del Llibre en Català y posteriormente en la Fira del Llibre d’Ocasió, en el paseo de Gràcia. Durante unos días, estos espacios se han convertido en puntos de reunión de libros nuevos y viejos, literarios y profesionales, infantiles, juveniles y para cualquier edad. Y rebosan de actividades que vinculan entre sí a calles, escritores, ciudadanos y literatura.

Son muchos los eventos a lo largo del año que llevan los libros a diferentes espacios de la ciudad y que acercan a autores y lectores: la Barcelona Negra, la Setmana de la Poesia, el Món Llibre para los más pequeños o Kosmopolis, autodefinido como el festival de la literatura amplificada. Y todo esto sin olvidar el Día del Libro, la festividad de Sant Jordi, fecha señalada por excelencia para el mundo editorial. Junto a los festivales, las librerías y las bibliotecas acogen a bibliófilos y a quienes se inician en la lectura.

Para los escritores, la ciudad es fuente de inspiración y también un refugio. Pronto se cumplirán diez años desde que el PEN Català, con el apoyo del Ayuntamiento, contribuyó a crear una red de ciudades refugio para escritores amenazados con el objetivo de facilitar el ejercicio del derecho a la libertad de expresión a quienes les ha sido vetado en sus lugares de origen. Una iniciativa que entronca con la propuesta de la alcaldía de crear una agrupación de ciudades que ofrezcan acogida a más refugiados todavía, como los procedentes de la guerra de Siria.

Barcelona se ha convertido en la capital editorial de la Península en número de títulos y volumen de facturación (dejando aparte libros escolares y oficiales), con casi 300 editoriales que publican más de 30.000 títulos al año y dan trabajo a 5.300 profesionales. La ciudad es sede de multinacionales que la utilizan de plataforma para acceder a los mercados español e hispanoamericano. Pero también acoge a editoriales pequeñas y con personalidad que intentan abrirse camino. El programa de recepción de escritores amenazados, la red de bibliotecas y librerías, la amplia oferta de festivales y ferias, la potencia del sector editorial, la celebración del Día del Libro, el proyecto museístico Casa Vil·la Joana y los rincones de la ciudad que rebosan de literatura o que han inspirado historias que se han convertido en libros…; todas estas realidades y los proyectos en marcha, así como la capacidad de Barcelona para crear lazos a escala internacional, han hecho plantear la candidatura a Ciudad de la Literatura de la Unesco, una oportunidad para seguir impulsando la cultura local y proyectarla al exterior.

Fotos: Vicente Zambrano

Con este número nos acercamos a todas estas realidades  e intentamos abordar las razones por las que Barcelona aspira al nombramiento de la Unesco. Comenzamos en la Edad Media, cuando la ciudad se dotó de lo que Sergio Vila-Sanjuán denomina “un ecosistema del libro al completo”. Y concluimos con una reflexión de Antoni Martí Monterde sobre el futuro. Monterde cree que, más allá de la literatura, Barcelona debe repensarse como capital cultural, y añade que “ser ciudad Unesco supone el reconocimiento de una estructura en la que el libro literario desempeña un papel fundamental en la vida ciudadana como algo más que uno de sus motores económicos, que también”.

Barcelona ha apostado durante siglos por el sector del libro y quiere Barcelona ha apostado durante siglos por el sector del libro y quiere seguir apostando por la literatura, ahora en calidad de Ciudad de la Literatura de la Unesco. Crear red con otras ciudades permite compartir e intercambiar experiencias que impulsen la creatividad y que acerquen la literatura a los ciudadanos y a todos los barrios. Barcelona continuará trabajando para descentralizar los festivales, potenciar aún más la tarea de las bibliotecas, apoyar a las librerías de barrio –que a menudo se han convertido en dinamizadores culturales–, extender los programas educativos para el fomento de la lectura y seguir impulsando iniciativas literarias y editoriales de calidad.

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