Una experiencia pionera en el Poble-sec

Entidades y colectivos del barrio del Poble-sec crearon en 2015 un protocolo, la Guía para unas fiestas feministas, para prevenir las agresiones sexistas en la fiesta mayor y actuar frente a ellas. Se pretende hacer extensiva la guía a cualquier espacio de ocio del barrio y a la vida cotidiana.

Foto: Arianna Giménez

El machismo es uno de los grandes obstáculos para el libre disfrute de la fiesta y para la convivencia entre las personas.
Foto: Arianna Giménez

En el año 2015 algunas entidades y colectivos del barrio del Poble-sec decidimos abordar el machismo en la fiesta mayor, entendiendo el machismo como una de las grandes problemáticas que impiden el libre disfrute de la fiesta y la convivencia de las personas.

Nos encontramos ante un fenómeno complejo, dado que, cuando queremos señalar y definir la violencia sexista, a menudo se nos hace difícil establecer un límite claro entre las violencias física, psicológica y sexual. Por ejemplo, entendemos que evitar lugares o situaciones por miedo a ser atacadas física o sexualmente es también un efecto de la violencia sexista, porque supone un condicionamiento de la libertad de movimientos de mujeres, lesbianas y trans.

No debemos perder de vista que el objetivo último de las agresiones machistas es evidenciar quién detenta el poder y, por tanto, una posición de privilegio social. Este fenómeno ordena jerárquicamente no solo las relaciones entre las personas, sino también el espacio público, la economía y la política. Ante una realidad de la cultura de la violación defendemos la cultura de los afectos, es decir, una cultura que tenga en cuenta la interrelación personal desde el buen trato y la libertad de opciones. Además, entendemos que el consentimiento ha de ser explícito y libre, y que siempre va asociado a prácticas, situaciones y personas determinadas.

La violencia machista no es fruto de situaciones casuales, individuales e íntimas, sino que es una consecuencia de la sociedad patriarcal. Por este motivo, la respuesta que hay que darle no puede ser aislada, sino organizada y colectiva.

El documento que tenía que dar respuesta a esta situación, construyendo una cultura de fiesta mayor libre de machismo, lo denominamos en un inicio “protocolo”. Surgió como iniciativa de diferentes entidades del Poble-sec para decidir colectivamente cómo tenía que ser la fiesta mayor. Durante dos años nos hemos organizado en el marco del colectivo Poble Sec Feminista para construirlo y hacerlo extensivo a todo el barrio.

En el año 2016 el proceso ganó el Premio contra la Violencia Machista que otorga el Ayuntamiento de Barcelona con motivo del Día Internacional contra la Violencia hacia las Mujeres, que se celebra el 25 de noviembre.

En el proyecto, del que se hizo eco el pregón de la fiesta mayor del año 2016, logramos implicar a ocho entidades locales gracias a un trabajo de sensibilización sobre la necesidad de afrontar el machismo de modo colectivo. Desde entonces hemos conseguido crear un espacio unitario de fiesta con todas las entidades adheridas al protocolo.

Habiendo empezado por la fiesta mayor como espacio de encuentro comunitario, nuestra voluntad es hacer extensiva la propuesta a todos los espacios de ocio del barrio, abiertos o cerrados, y a la vez a nuestra vida cotidiana en el espacio público.

El doble objetivo con que trabajamos responde a las dimensiones individual y colectiva de las agresiones sexistas en espacios de ocio. Por un lado, abordamos la dimensión colectiva desde el ámbito de la cultura y, por tanto, desde el imaginario de la propia fiesta. El objetivo es velar y trabajar por una fiesta mayor feminista, lo que significa promover un cambio de paradigma cultural en lo referente a los contenidos de la fiesta y también en el ámbito de las relaciones humanas que se establecen en ella, los mensajes que se lanzan, la disposición del espacio, los tipos de actividades programadas teniendo en cuenta las diferentes edades y procedencias, etc.

Foto: Arianna Giménez

Evitar lugares o situaciones por miedo a ser atacadas supone una limitación de la libertad que es también un efecto de la violencia sexista.
Foto: Arianna Giménez

Por otro lado, nos ocupamos de la dimensión individual de la vivencia de la fiesta y en este sentido nos marcamos como objetivo transversal el empoderamiento de las personas ante las agresiones sexistas. La idea es garantizar que la fiesta se convierta en un espacio de seguridad y confianza en el que, en caso de producirse una agresión machista, las personas afectadas se sientan con suficiente confianza para hacerle frente por sí mismas o dispongan de puntos de apoyo para denunciar dichas situaciones. La prevención incluye charlas para explicar qué se puede considerar una agresión sexista y cómo identificar situaciones de violencia, haciendo hincapié en los conceptos de límite y consentimiento.

Dos años después del inicio de este proyecto para promover la perspectiva de género en la fiesta mayor, hemos creído oportuna una revisión del proceso y hemos reescrito el documento marco, la Guía para unas fiestas feministas, que presentamos actualizada a finales del pasado mes de mayo.

Carla Alsina Muro

Poble Sec Feminista

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