Una experiencia: la lucha contra el mosquito tigre

Aitana Oltra, John R.B. Palmer y Frederic Bartumeus

ICREA-Laboratorio de Ecología del Movimiento (CEAB-CSIC) / Centro de Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales (CREAF)

AtrapaelTigre.com es un proyecto innovador basado en el uso de nuevas tecnologías que pretende recopilar datos para el estudio, el seguimiento y el control del mosquito tigre con la colaboración ciudadana.

© Eva Vázquez

El mosquito tigre (Aedes albopictus) es una especie invasora originaria del sudeste asiático. En pocos años ha adquirido una enorme mala fama allí donde ha llegado. Aparte de ser una especie muy molesta por sus hábitos diurnos y su agresividad, representa un potencial problema de salud pública, ya que es vector de enfermedades virales tropicales como el dengue, el chikungunya o la fiebre del Nilo occidental. Se detectó por primera vez en 2004 en el municipio de Sant Cugat del Vallès, en el área metropolitana de Barcelona. Actualmente su presencia es común en toda la costa este de la península y en las Islas Baleares, aunque se desconoce su extensión real en el territorio peninsular.

La presencia del mosquito tigre está íntimamente ligada a zonas urbanas, por lo que se trata de un problema que afecta a muchos ciudadanos. Además, nuestros hábitos son los principales responsables de su dispersión y su establecimiento en el territorio, pues el mosquito tigre no solo viaja en nuestros coches, sino que cría en pequeños recipientes de balcón y jardín, fuentes, sumideros públicos, etc., siempre que tengan agua estancada durante unos pocos días.

AtrapaelTigre.com

AtrapaelTigre.com es un proyecto innovador basado en el uso de nuevas tecnologías que pretende recopilar datos para el estudio, el seguimiento y el control del mosquito tigre. Tradicionalmente esta tarea se delega en los servicios técnicos de la Administración y en los científicos, pero en este caso intervienen también los ciudadanos. Se busca no solo obtener datos de interés científico y ambiental, sino también facilitar el aprendizaje de la biología y la ecología del mosquito tigre y de su problemática asociada, así como difundir buenas pautas de conducta para reducir la población de este insecto en zonas urbanas y disminuir de este modo el riesgo potencial de transmisión de enfermedades víricas.

AtrapaelTigre.com está impulsado por ICREA-Laboratorio de Ecología del Movimiento, del Centro de Estudios Avanzados de Blanes (CEAB-CSIC), con la financiación de la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT-MINECO). Cuenta también con el apoyo de varias instituciones públicas y privadas, además del CSIC y de la Universidad de Murcia, y con financiación complementaria del programa RecerCaixa y de la marca de insecticidas Bloom.

El proyecto se fundamenta en tres pilares: formación y sensibilización ciudadana mediante talleres presenciales; divulgación, comunicación y difusión en línea desde el sitio web del proyecto (www.atrapaeltigre.com) y las redes sociales; y participación ciudadana a través de la aplicación Tigatrapp. Nació en 2013 como un proyecto piloto a pequeña escala, aprovechando los más de doscientos talleres presenciales que el Servicio de Control de Mosquitos de la Bahía de Roses y del Baix Ter imparte anualmente en las escuelas de la provincia de Gerona. La aplicación y el mapa web estaban originalmente orientados a un público infantil y a sus familias. Actualmente la participación es libre y gratuita y abierta a todos los ciudadanos, aunque se pide que los participantes se formen previamente en el web del proyecto o en alguna de las muchas actividades programadas para garantizar la calidad de los datos enviados.

A través de Tigatrapp los ciudadanos pueden enviar, recopilar y compartir datos de avistamientos de mosquito tigre y de lugares de cría potenciales situados en espacios públicos (sumideros, fuentes descuidadas, etc.). Cada dato va asociado a un informe con la descripción del hallazgo: un cuestionario de tres preguntas para validar la especie y otras tres para caracterizar los lugares de cría. También se recoge la geolocalización del hallazgo, así como fotos o notas complementarias. Los datos se publican automáticamente en el mapa web del proyecto. Es posible que no todos los avistamientos lo sean de ejemplares de mosquito tigre, y por ello los datos deben ser validados por expertos. Para ello puede ser muy útil la aportación de fotos y otras informaciones adicionales. Asimismo, en el mapa web se visualiza en qué zonas hay participantes; cinco posiciones de baja resolución al día son suficientes para saber cómo distribuyen el esfuerzo de muestreo en el territorio, lo que permite encomendar tareas específicas a participantes ubicados en zonas de especial interés (misiones geolocalizadas).

El reto del proyecto es que su éxito no solo depende y es responsabilidad del equipo de trabajo, sino también de factores tan dispares como la actitud responsable de los ciudadanos, las dinámicas de comunicación, la sociología o la superación de barreras tecnológicas. Es un excelente caso de estudio para poner en práctica conceptos de ciencia en sociedad. Esperamos que en un futuro no muy lejano podremos disponer de otros sistemas de alerta ciudadana sobre enfermedades o especies invasoras, y que se utilizarán como nuevas herramientas de gestión en salud pública.

Datos abiertos y protección de la privacidad

Por principio, la ciencia ciudadana debe integrar a los ciudadanos como participantes de pleno derecho. Eso significa que estamos abiertos a recibir críticas y opiniones de los ciudadanos para mejorar nuestra investigación y la calidad de los proyectos, y que además ponemos a su disposición nuestros datos y herramientas. Además de consultar los mapas e informes estadísticos de nuestro sitio web, los participantes podrán descargar los datos para analizarlos. Todas las aplicaciones y los componentes de servidor tienen licencia de software libre y de código abierto (GPLv3). El código fuente está disponible para que cualquiera pueda mejorarlo o ampliarlo.

En los proyectos de ciencia ciudadana, a menudo se produce una tensión (tecnológica) entre la filosofía de datos abiertos y la privacidad individual. En proyectos anteriores hemos solucionado este compromiso usando técnicas de cifrado sofisticadas para proteger a los usuarios, lo que provoca que los mismos usuarios tengan menos posibilidades de acceder a los datos y beneficiarse de ellos.

En el proyecto actual, nuestro enfoque es distinto: todos los datos (con un filtrado mínimo previo) son abiertos y simplemente evitamos la recolección de información privada. Cuando se registran pedimos a los usuarios que lean nuestra política o nuestra declaración de principios y que den su consentimiento informado antes de comenzar a participar. No pedimos nombres, contraseñas o cualquier otra información de carácter personal. La ubicación real del usuario (dato que nos ayuda a conocer el esfuerzo de muestreo y a enviar misiones geolocalizadas) nunca se envía desde la aplicación a nuestro servidor. En lugar de ello, la aplicación coloca primero la ubicación real dentro de una cuadrícula predeterminada y transmite solo la identificación de la cuadrícula –un área del tamaño aproximado de una ciudad pequeña como Blanes. En otras palabras, no tenemos manera de conocer la posición exacta del participante dentro de esta área, o quién es. Todo ello son ejemplos de buenas prácticas que los proyectos de ciencia ciudadana de este tipo deberían cumplir en la medida de lo posible.

Aitana Oltra

ICREA-Laboratorio de Ecología del Movimiento (CEAB-CSIC) / Centro de Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales (CREAF)

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