Estudio pionero de los cambios de población

La Ribera, Gràcia, el Poble-sec, Sant Antoni y los alrededores de la Rambla del Poblenou son las zonas más gentrificadas de Barcelona, según los resultados de un estudio pionero que facilitará el desarrollo de políticas preventivas.

Foto: Dani Codina

La gentrificación debe entenderse como una “forma particular” de segregación urbana que provoca desplazamientos involuntarios causados por un desajuste entre los precios de la vivienda y el nivel de renta.
Foto: Dani Codina

Las zonas más gentrificadas de Barcelona son el barrio de la Ribera, la Vila de Gràcia, el Poble-sec, Sant Antoni y la zona cercana a la Rambla del Poblenou. Este es el resultado de un primer estudio de la Oficina Municipal de Datos del Ayuntamiento de Barcelona, que, ante la inexistencia hasta ahora de cifras y de indicadores, ha localizado por primera vez el problema y ha establecido, de forma pionera, una metodología de análisis que permita proyectar políticas de prevención.

Màrius Boada, director de la Oficina, explica: “Nuestro objetivo es recopilar el máximo de información sobre las causas y las consecuencias de este fenómeno, que cuesta tanto de explicar, para poder analizar dónde se produce y, lo que aún es más innovador, anticiparnos a él”. Según Boada, los datos permiten elaborar un modelo complejo para medir los procesos de sustitución de una población concreta por otra de renta más elevada, que es una de las consecuencias principales de la gentrificación.

Precisamente, para rehuir posicionamientos ideológicos que contaminen todo el proceso de análisis, la Oficina Municipal de Datos ha optado por aproximarse al estudio de la gentrificación desde sus consecuencias y no desde sus causas. “No hay procedimientos académicos estandarizados que midan las causas. La razón de este vacío puede ser la existencia de discrepancias ideológicas y de determinados intereses. En cambio, medir sus consecuencias es más evidente y poco cuestionable”, defiende Boada.

“Medir la gentrificación no es nada fácil”, apunta Oriol Nel·lo, geógrafo especializado en estudios urbanos y ordenación del territorio. El principal escollo con el que topa este análisis es la complejidad de un fenómeno que no permite generalizaciones, sumado a la falta de una metodología académica y a la falta de datos e indicadores.

La gentrificación debe entenderse, según Nel·lo, como una “forma particular” de la segregación urbana, que provoca desplazamientos involuntarios causados por un desajuste entre los precios de la vivienda y el nivel de renta. Estos son los dos principales factores que la propician, factores que, a su vez, son también muy complicados de determinar, ya que en el caso concreto de la renta media “no hay cifras desagregadas” en territorios muy pequeños, que son precisamente el objeto de estudio.

En cuanto a la velocidad de los procesos de gentrificación, se vincula al régimen de tenencia de las viviendas, una premisa principal para medir un fenómeno que afecta a dos grupos sociales: los que viven de alquiler y los jóvenes que quieren entrar en el mercado inmobiliario. Según Nel·lo, allí donde los contratos de alquiler son de corta duración el proceso de desplazamiento de una población puede ser más rápido, ya que los precios variarán en poco tiempo. “En nuestro caso, los procesos de gentrificación son más lentos, ya que más del 80 % de las familias viven en viviendas de propiedad”, explica el también profesor de la Universidad Autónoma de Barcelona. Un segundo factor que marca su velocidad es el denominado salto de renta, que hará que la gentrificación sea más rápida cuanto mayor sea la diferencia entre la renta urbana existente y la renta urbana potencial. En paralelo, según Oriol Nel·lo, también es muy importante ver qué porcentaje del parque de vivienda se destina a uso turístico, dado que, en palabras suyas, “si hay mucha vivienda turística estacional es difícil que la gentrificación acabe aplicándose a la totalidad del parque construido”.

El mercado inmobiliario, clave del análisis

El Observatorio Metropolitano de la Vivienda es la institución que se encarga de aportar todos los datos del mercado inmobiliario para generar una metodología de estudio. “Nuestra misión es cubrir los huecos de información sobre datos que, o no existen, o se tienen que mejorar”, explica su directora, Anna Vergés. Con esta premisa, la institución analiza las variables que más influyen en los procesos de gentrificación: el nivel de estudios, el nivel socioeconómico, la edad, el régimen de tenencia de las viviendas y los precios del mercado inmobiliario asociados al turismo.

Por este motivo, Vergés considera vital mejorar los datos sobre la oferta de alquiler y el alquiler contratado. “Es lo que cuesta más de saber: cómo cambia el uso de la vivienda, cómo se vincula con el alquiler turístico y cómo se relaciona con el cambio de precios. También hace falta más información sobre la propiedad vertical y las transacciones, para saber cómo opera el mercado”, explica la directora. Todo con el objetivo de cruzar los datos del mercado inmobiliario con los socioeconómicos y de turistificación, para ver qué indicadores tienen más peso en un territorio, pese a que las hipótesis de estudio “cambian de una zona a otra”.

Una de las cifras nuevas que ha aportado el Observatorio es la llamada tasa de autocontención residencial, que evidencia que la mayor parte de los ciudadanos que se cambian de domicilio en la capital catalana no se van del municipio. Según explica Carles Donat, director de proyectos del Observatorio, en el año 2016 el 73 % de los vecinos de Barcelona que se mudaron se quedaron en la ciudad. Por el contrario, unas 30.000 personas se marcharon a vivir a otros municipios de la provincia; pero, en cambio, hubo 25.000 nuevos barceloneses. Pese a que hace tres años la misma tasa era del 77,6 %, este descenso moderado no contradice la evidencia de que, según Carles Donat, la mayoría de los barceloneses que cambian de piso se quedan en Barcelona, ya que los datos no han variado demasiado en los últimos diecinueve años.

Carina Bellver

Periodista

Un pensamiento en “Estudio pionero de los cambios de población

  1. No en tinc cap dubte de l’excel·lent treball de l’Observatori. Les dades segur que permeten detectar tendències i fins i tot servir per anticipar-se. El que cal però, es trencar definitivament amb les regles de joc. L’estat i les administracions públiques haurien enfrontar-se a la realitat i fixar preus públics per m2 i secció censal, barri, districte, ciutat, àrea metropolitana, regió metropolitana, estat… La vivenda i el capitalisme no poden anar de la mà. I l’únic agent que pot redirigir-ho són les administracions públiques. Malauradament, cap partit polític podrà sortir-se’n. Els lliberals per lliberals, els conservadors, per corruptes. I els comuns, prou feina tenen per aixoplugar-se del dia a dia. Potser una escissió dels CDR en forma de CDV, comité de defensa de la vivenda??? Salut i República!

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