La gestión de las lenguas en las aulas

Aunque el catalán es la principal lengua vehicular en las aulas catalanas, la presencia del castellano dista mucho de ser anecdótica. El uso o no del castellano como herramienta docente no se deriva de un proyecto explícito, sino más bien de la combinación de las preferencias personales de algunos docentes y alumnos.

Una clase en catalán en el Instituto Ferran Tallada del barrio del Carmel. En el paso a secundaria el uso escolar del castellano gana terreno en las aulas de la región metropolitana de Barcelona, pero no tanto de modo aislado como en régimen de bilingüismo.
Foto: Pere Virgili.

La escuela ha ido adquiriendo un papel central en las políticas lingüísticas de todo el mundo, y Cataluña no es una excepción. Todavía en estos momentos el modelo lingüístico educativo catalán sigue siendo un tema de debate político y social de primer nivel. El modelo de conjunción en catalán, que hace del catalán la lengua vehicular del sistema educativo, ha triunfado plenamente en cuanto a la cohesión social y en la mayoría de los casos en cuanto al aprendizaje de lenguas. Ahora bien, cada vez hay más voces y datos que nos indican que dentro de las aulas de Cataluña –y no solo en los patios– la alternancia de catalán y castellano está presente en un grado superior al que cabría esperar del modelo teórico. Ante este hecho no hay todavía ningún proyecto lingüístico explícito de cómo gestionar la alternancia de lenguas en las aulas.

Las prácticas lingüísticas en el aula son un tema de análisis complejo, puesto que en la actividad docente se combinan diversos tipos de relaciones y de situaciones, que van desde la clase magistral hasta el trabajo en pequeño grupo, las exposiciones ante los compañeros, los usos orales frente a los escritos, etc. Es frecuente que el propio docente cambie de lengua para dirigirse a un alumno concreto. El uso de materiales reales –documentación escrita o recursos audiovisuales– hace más habitual la presencia de diversas lenguas en la actividad docente cotidiana.

Ante esta situación nos planteamos: ¿cuáles son las lenguas usadas en las relaciones entre alumnos y profesores dentro de las aulas? ¿Y qué estrategias siguen los profesores para gestionar las lenguas en secundaria? Para responder a estas preguntas se han utilizado algunos de los datos recogidos en diferentes proyectos de la Universidad de Barcelona.1

Actualmente, en los centros de secundaria de la región metropolitana conviven un número considerable de lenguas, pero son dos claramente las que tienen un papel destacado: el catalán y el castellano. Entre una legislación que quiere hacer del catalán la lengua normal de la enseñanza y una realidad sociolingüística que confiere complejidad a este objetivo, los datos y las voces del profesorado muestran que en distintos entornos, y por varias razones, el peso del castellano sigue siendo muy alto tanto en el caso de los alumnos como en el de los docentes, pero con diferencias importantes en cada colectivo.

Los profesores utilizan más el catalán dentro del aula que los alumnos, que en cambio usan más las dos lenguas que sus docentes. En general, los profesores tienden a utilizar por defecto el catalán dentro del aula; ahora bien, muy a menudo de manera inconsciente y rutinaria se converge hacia el castellano con ciertos alumnos, como bien ejemplifica esta profesora de catalán de Mataró: “Los profesores declaran que dan las clases en catalán, pero ¿qué es dar una clase en catalán? Entrar en catalán y salir en catalán, y no que un alumno se te dirija en castellano y tú le respondas en castellano”.

En algunos casos se utiliza el castellano como recurso didáctico dentro del aula, y una minoría de profesores dan las clases solo en castellano. El equipo directivo de una escuela de Sant Joan Despí así lo confirma: “La lengua vehicular es el catalán. Pero a veces se oye castellano dentro de las aulas. [...] Sigue habiendo personas que dan las clases medio en catalán medio en castellano, o algunas que las imparten en castellano. Aunque la mayoría las dan en catalán, me estoy refiriendo a una cierta minoría”.

Desde un punto de vista longitudinal, el uso del catalán por parte del profesorado en clase sigue una dinámica un tanto ondulante: cae abruptamente de 6.º (79%) a 1.º de ESO (68%), pero después vuelve a aumentar de 1.º a 4.º de ESO (70%). El cambio importante en la lengua del profesorado aparece con la transición a la educación secundaria.

El uso del catalán entre el alumnado cae de 6.º (73%) a 4.º de ESO (58%). En el paso a secundaria el uso escolar del castellano gana terreno, no tanto de manera aislada como en régimen de bilingüismo, hasta el punto de que cerca de un tercio del alumnado utiliza las dos lenguas dentro de las aulas. El porcentaje de alumnos que dicen que hablan solo en castellano con todos los profesores en los municipios de la región metropolitana de Barcelona oscila en torno al 7%. El motivo es, por una parte, que sigue habiendo alumnos con un dominio débil del catalán después de acabar la educación primaria; y, por otra, que los hay que muestran unas actitudes negativas respecto al catalán y que incluso cuestionan su papel dentro de la enseñanza secundaria.

Ante esta minoría de alumnos la mayoría del profesorado evita el conflicto abierto y la politización buscando argumentos a favor del uso y la utilidad de la lengua catalana. Hemos identificado diferentes estrategias.

La primera es la estrategia moral y emocional: el profesorado apela al respeto, al afecto y a la empatía de los alumnos hacia las lenguas. La premisa es que hay que respetar la diversidad lingüística mundial y local, y que las lenguas están relacionadas con nuestras emociones.

La segunda es una estrategia de tipo social, es decir, se intenta vincular la lengua a aspectos sociales externos al aula a partir de la idea de que vivimos en un entorno sociolingüístico rico en que conviven diferentes lenguas, y explicar que estas son fuente de conocimiento.

En tercer lugar, encontramos estrategias de tipo instrumental. La lengua se presenta solo como herramienta de comunicación, muchas veces con intención de esquivar el problema y no politizar el asunto. Otros profesores recurren a su autoridad, es decir, potencian el uso del catalán en el aula con sanciones e incentivos en la nota.

Por último, un número importante de docentes declara no tener ninguna estrategia para afrontar los retos sociolingüísticos del aula, pese a que reconocen que los hay. Tal como declara un tutor de 4.º de ESO de Mataró: “Como mínimo se intenta que los alumnos hablen catalán en todas las asignaturas, que hagan los exámenes en catalán y se les descuenten las faltas. Pero conseguir que todos los alumnos hablen en catalán es una lucha muy dura”.

En conclusión, se evidencia que detrás del modelo de conjunción en catalán se oculta una gran variedad de prácticas lingüísticas. Los datos de diferentes proyectos muestran que, si bien el catalán es la principal lengua vehicular, la presencia del castellano en las aulas de Cataluña dista mucho de ser anecdótica, sobre todo en secundaria. Existe un porcentaje nada negligible de alumnos de primaria y de secundaria que dicen que también se relacionan en castellano en clase con sus docentes, y la cifra de los alumnos que afirman que al menos una parte de sus docentes se les dirigen en esta lengua es igualmente muy significativa.

Así pues, habría que avanzar en el conocimiento de cómo se organizan estos usos bilingües y qué resultados tienen en el aprendizaje de las lenguas objeto del estudio. Los datos disponibles hacen pensar que el uso o no del castellano como herramienta docente no se deriva de un proyecto explícito, sino más bien de la combinación de las preferencias personales de algunos docentes y alumnos. De este modo muchos profesores se encuentran en situaciones sociolingüísticas complejas. Algunos salen de ellas bastante airosos, seguramente por tener experiencia o incluso formación en sociolingüística. Pero también se hace evidente que otros emplean estrategias que no siempre les funcionan bien, o que se sienten desamparados. En este sentido, sería útil prever algún tipo de formación inicial o permanente en torno a la sociolingüística en la etapa secundaria.

Nota

  1. Los proyectos concretos que han dado lugar a este estudio son: Resocialització i llengües (RESOL): els efectes lingüístics del pas de l’educació primària a secundària en contextos plurilingües (2006-2009), y Resocialització lingüística en educació secundària (RESOLSEC) (2010-2012), ambos del Centro Universitario de Sociolingüística y Comunicación de la UB, y Diversitat sociocultural i adquisició de la confiança lingüística en català i castellà (2012-2015), en el marco del RecerCaixa2012. Más información en la CUSC.

Vanessa Bretxa

Centro Universitario de Sociolingüística y Comunicación (CUSC-UB)

Un pensamiento en “La gestión de las lenguas en las aulas

  1. Article interessant. Seria interessant saber (en una altra ocasió, amb més espai) de quina mena d’usos parlem quan diem “L’ús del català entre l’alumnat”, “l’ús escolar del castellà “, “prop d’un terç de l’alumnat utilitza les dues llengües dins les aules”, si es tracta de l’ús dins de l’aula amb altres companys, amb els professors…

    L’última frase (“En aquest sentit, seria útil preveure algun tipus de formació inicial o permanent al voltant de la sociolingüística en l’àmbit de la secundària”) em sembla molt important: a veure si posem fil a l’agulla, des del departament, des de les universitats… I el mateix caldria per millorar la qualitat de la llengua dels mestres i professors, que sí que es podria millorar fins a un cert punt.

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