Incubando los designios empresariales

Con veintiséis años de existencia, Barcelona Activa se ha convertido en un referente internacional en cuanto a promoción pública del emprendimiento. Actualmente es una fuente de oportunidades para muchas personas que han perdido el trabajo o lo ven peligrar y que se plantea el autoempleo como alternativa.

© Juliet Pomés

Es probable que Warren Buffett no tenga la más remota idea de lo que es Barcelona Activa, pero tampoco es descabellado pensar que en este caso también se cumpla la teoría de los seis grados: una cadena de seis personas que relacionen al magnate norteamericano con alguno de los responsables que gestionan la agencia de desarrollo económico del Ayuntamiento de Barcelona. No en vano uno de los grupos participados por el multimillonario, Lubrizol Corporation, compró el verano pasado Lipotec, una empresa catalana que ocupa un lugar destacado en la historia de la sociedad municipal que se encarga de acompañar a los emprendedores noveles en su intento de crear nuevas empresas.

Dentro de la Incubadora de empresas Glòries, el primero de los tres viveros empresariales que Barcelona Activa ha desplegado en la capital catalana, cuelgan del techo ordenadas por años unos centenares de placas con los nombres de las compañías que se han incubado a lo largo de más de veinticinco años de historia. El nombre de Lipotec aparece en la primera. Antoni Parente, uno de los padres de esta empresa biotecnológica, no ha olvidado aquellos tiempos. Entre 1988 y 1992 él y sus socios ocuparon uno de los módulos de aquellas instalaciones y, más allá de lo que supuso “encontrar un rincón como es debido en que presentar el proyecto a las administraciones y empresas extranjeras que se interesaban”, Parente recuerda que Barcelona Activa fue útil en el desarrollo de su ex empresa: “Nos ayudaron a reflexionar sobre lo que queríamos hacer cuando nos pusimos a elaborar el plan de negocio, pese a que ya teníamos 38 años y las cosas más o menos claras”.

Lipotec y Barcelona Activa crecieron en paralelo y Parente sigue vinculado a la agencia, ahora como ponente en algunas sesiones de coaching con grupos de jóvenes que quieren seguir el camino del emprendimiento. “Con el tiempo todo ha pasado a ser mucho más profesional”, señala, subrayando la oferta de cursos que se han ido poniendo en marcha con el paso de los años. Hoy la gama es completa: desde tramitación y gestión de sociedades hasta sesiones de cooperación empresarial, financiación, marketing o internacionalización. A estas cápsulas formativas más genéricas se añaden otras más específicas para determinados sectores, como son las nuevas tecnologías, las industrias creativas o el sector bio.

“Barcelona Activa quiere dar una oferta de servicios a los ámbitos de la empresa y el empleo para conseguir más riqueza y empleo para la ciudad”, señala la directora ejecutiva de Servicios a la Empresa y Ocupación de Barcelona Activa, Susana Tintoré. En su opinión, el organismo público es mucho más que un vivero de empresas. Con el tiempo ha ido desarrollando sus actividades y ahora también se encarga de ser uno de los grandes agentes comerciales del Ayuntamiento y vender Barcelona como marca de negocios en todo el mundo, con el fin de lograr captar talento e inversiones internacionales. Incluso aprovecha el filón de la Mobile World Capital de Barcelona para “crear una zona franca de emprendedores en el sector del móvil”, como explica la directora ejecutiva de la entidad.

Con veintiséis años de existencia, la organización se ha convertido en un referente. Fue el primer ente de su clase en España y se convirtió en un modelo para otros, como Madrid Emprende, creada hace siete años, y para organizaciones de otras comunidades autónomas que ahora intentan ponerse en marcha. Ha cruzado fronteras para servir de ejemplo a Monterrey (México) o Ciudad del Cabo (Sudáfrica) y cada año recibe a doscientas delegaciones interesadas en conocer su manera de funcionar.

© Christian Maury
Fachada principal del Parc Tecnològic Barcelona Nord.

Pero Barcelona Activa es, sobre todo, un trampolín de emprendimiento que se ha tenido que ir adaptando a los tiempos y a los ciclos económicos. La organización nació en un momento de estrecheces económicas, ha vivido el más largo período de crecimiento de la historia de Cataluña y ahora intenta ayudar en la crisis más profunda que las sociedades occidentales han vivido desde hace casi un siglo. Todos estos componentes se notan, como se nota también el recorte de los recursos públicos que hacen que funcione. Actualmente se ha convertido en una fuente de oportunidades para mucha gente que ha perdido su puesto de trabajo o lo ve peligrar y piensa en el autoempleo para salir adelante: el emprendimiento forzado por la gran recesión. La mitad de las personas que llegan actualmente porque quieren poner en marcha su propia empresa están en paro. Pero esta no es una excepción, al menos en Cataluña. El emprendimiento, antes vinculado a la creación de un segmento de negocio destacadamente nuevo, vuelve a crecer en el Principado desde 2011 debido a la aparición de los parados como catalizadores. En el caso de Barcelona Activa, también explicaría el hecho de que, desde el comienzo de la crisis, en 2007, el número de usuarios se haya duplicado y el de nuevas empresas creadas casi se haya triplicado (de 713 a 1.700).

Cada mes pasan por sus sesiones informativas más de mil de personas, de las cuales al terminar el año unas 2.500 terminan su plan de empresa. Por el camino, la purga de proyectos es importante. “Hay ingenieros que vienen con una idea, que puede ser buena, pero que quizás no se la han planteado desde el punto de vista del mercado”, explica Tintoré. El año pasado Barcelona Activa ayudó a crear 1.700 nuevas sociedades, una cifra destacable si se tiene en cuenta que los datos del Instituto Nacional de Estadística hablan de 6.416 sociedades creadas en Barcelona en todo el año, que habrían generado unos 3.200 puestos de trabajo nuevos.

El asesoramiento inicial que ofrece, la formación de los futuros empresarios y el acompañamiento en la búsqueda de financiación y constitución de la empresa contribuyen a que el porcentaje de éxito de las empresas que salen de sus instalaciones sea más alto que la media. Según los datos de la institución, el 84% de las empresas que han contado con su colaboración ha superado los tres años de vida, lo que les da mucha fortaleza para sobrevivir.

La causa de esta ratio de éxito es la retroalimentación. La experiencia acumulada durante años ha hecho que sea una entidad reconocida por las instituciones, pero también por los propios usuarios. Y la fuerte demanda de servicios propicia que la estructura se vaya engrasando de forma continua para ponerse al día. “Todo ello nos da mucho conocimiento, pero en nuestro caso el servicio es para todo el mundo”, afirma Tintoré, evidenciando las diferencias entre organismos públicos y la iniciativa privada.

Actualmente Barcelona Activa tiene tres instalaciones llamadas incubadoras: unos módulos con unos servicios comunes que las empresas pueden alquilar durante un máximo de tres años a un precio inferior al de mercado si se tiene en cuenta la superficie neta compartida. Este modelo de lugar de trabajo compartido se ha extendido en los últimos años y ha atraído el interés de la iniciativa privada, que ha visto que la posibilidad de compartimentar espacios y ofrecerlos a un coste asequible es apreciada por una nueva hornada de profesionales que han salido al mercado en plena crisis económica. Ven en ello una posibilidad de poner en marcha un negocio con costes contenidos y compartir experiencias con otros empresarios del mismo sector o de otros.

En el caso de Barcelona Activa, el hecho de alquilar un espacio se complementa con una oferta diversa de cursos formativos y de asesores dispuestos a responder a dudas que solo están a unos pasos de la sede social de la empresa. Ahora mismo son unas 140 las empresas que ocupan estos metros cuadrados, pero podrían ser más si la superficie habilitada fuese mayor. Hay lista de espera y desde el organismo aseguran que hacen lo posible por limitar la entrada en la misma, para no jugar con las expectativas de los futuros empresarios.

En los últimos años la organización ha puesto en marcha una estructura que permite crear sociedades limitadas a bajo coste, lo que le ha permitido convertirse en el punto de España en el que se crean más sociedades limitadas.

Programa de reciclaje de empresas

La última idea ha sido la de dar fuerza a un mercado de compra y venta de microempresas. Bancos de inversiones y compañías especializadas se han dedicado durante años a encontrar compradores de medianas y grandes empresas que en algún momento se ponían a la venta, pero este tipo de intermediarios se ha echado de menos en el caso de negocios más pequeños, lo que ha provocado que no hubiera ni mercado. Con el propósito de poner remedio a esta carencia, Barcelona Activa intenta asumir como propio el programa Reempresa, iniciado por la patronal Cecot, y que no es más que una bolsa de pequeñas empresas que están en venta o en el proceso previo al cierre pese a ser negocios rentables. En muchos casos se trata de personas a punto de jubilarse que no han encontrado a nadie que quiera continuar su carrera y en otros casos se trata simplemente de gente que quiere dar un cambio a su vida. Hasta ahora el problema era que nadie se había planteado la posibilidad de encontrar nuevos empresarios.

© Christian Maury
Entrada al Almogàvers Business Factory, el centro más nuevo de Barcelona Activa.

“Proponemos crear un sistema nuevo: reciclar empresas que funcionan mediante el encuentro con un reemprenedor”, señala Albert Colomer, director del programa, que asegura que este tipo de iniciativas funciona en otros países europeos y, en cambio, no se había intentado nunca poner en marcha en España. Colomer destaca que está previsto que en la próxima década unos 120.000 empresarios se jubilen y que detrás de esta estadística hay centenares de oportunidades. Después de encontrar 650 empresarios dispuestos a ceder su compañía y unos seiscientos a emprender su propio negocio durante los últimos tres años, Reempresa ha conseguido cerrar sesenta acuerdos. El precio medio de cada operación, unos 25.000 euros, da una idea del tipo de empresa que se está ofreciendo. Y Colomer está seguro de que la incorporación de Barcelona Activa en el proyecto, que abrirá puntos de información en sus instalaciones, dará más cuerda a Reempresa. “Ahora entramos en el meollo.”

La cuestión es saber cuáles de los diez mil potenciales emprendedores que pasan cada año por los centros de la agencia municipal han de partir de cero o pueden gestionar una compañía que ya está funcionando. Según los datos que tiene Colomer, extraídos de casos similares en otros países europeos, uno de cada cinco usuarios de Barcelona Activa podría servir para Reempresa. “Tenemos que localizarlos y ver si les puede ir bien dar continuidad al trabajo que otros empezaron unos años antes”, afirma el responsable de Reempresa.

Daniel C. Sánchez

Periodista

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