Verkami: creatividad a medida

Imatge de la poeta Sílvia Bel amb el llibre que ha editat gràcies al suport econòmic obtingut amb Verkami.

© Albert Armengol
La poeta Sílvia Bel con el libro que ha editado gracias al apoyo económico obtenido a través de Verkami.

En diciembre de 2010 a la familia Sala le cayó el regalo de una buena idea: crear una plataforma para dar apoyo económico a la creación cultural. Joan, biólogo de formación, y sus dos hijos, Jonàs, físico, y Adrià, historiador del arte, reunieron sus diferentes conocimientos para poner manos a la obra. Algo les unía: ser ellos mismos unos apasionados de la creatividad.

Así surgió Verkami, inspirada en la plataforma Kickstarter, impulsada desde Estados Unidos hacía un año y medio. La idea de la familia Sala era transportar esta iniciativa: “No existía ningún lugar similar ni en Europa ni en Sudamérica, y todo empezó por nuestra propia necesidad de rodar un corto que necesitábamos financiar”, recuerda el hijo mayor, Jonàs Sala.

En el momento de escribir estas líneas ya se habían financiado 280 proyectos, lo que representaba un 72% de éxito, y en la página principal de Verkami lucía una iniciativa ambiciosa: financiar el diario El Público con 30.000 euros. Cuando todavía quedaban veinticinco días para hacer donaciones ya se habían logrado casi 14.000. Y es que así es como funciona el invento: los promotores proponen su proyecto y tienen un tiempo límite de cuarenta días para lograr el dinero que necesitan a través de donaciones de los usuarios. El creador se las tiene que ingeniar para darles algo a cambio y aquí es donde surgen las ideas más curiosas: “Un grupo incluso se ofrecía a tocar en tu boda si les dabas una cantidad de dinero para financiar su primer disco”, comenta Jonàs Sala.

Para que la iniciativa llegue a buen puerto, el mayor de los Sala cree que es básico “saber transmitir tu idea y dirigirte a tu público potencial, teniendo en cuenta que no son gente con dinero que lo hacen por filantropía, sino  consumidores como nosotros, que quieren que surjan obras que les interesan. La gente no paga más dinero por un DVD o por un libro, y menos si aún no están hechos. Hay que saber transmitir confianza y entender que, puesto que estás eliminando intermediarios, puedes ofrecer los productos a mejor precio”. Otro buen consejo es cuidar la comunicación y utilizar todos los canales de difusión posibles, tanto en redes sociales como en blogs. “El crowdfunding es una buena herramienta, pero requiere un trabajo extra por parte de los creadores, y es este de la difusión. Hay quienes no están acostumbrados”, comenta Sala.

Imatge del músic lleidatà Jordi Gasion tocant en l'obertura del 4t Festival de Músiques des d’un Balcó, a la plaça del Comerç de Sant Andreu, el desembre del 2011, una edició finançada a través de Verkami.

© Pere Virgili
El músico leridano Jordi Gasion inauguró el 4° Festival de Músicas desde un Balcón, en la plaza del Comerç de Sant Andreu, en diciembre de 2011. Esta edición del festival se financió a través de Verkami.

Quien sí que está acostumbrada es la poeta Sílvia Bel, que acaba de editar su nuevo libro gracias a la financiación lograda a través de Verkami. Valora muy positivamente esta experiencia: “Yo quería sacar el segundo libro de poemas acompañado con las músicas de Clara Peya, pero incluir un soporte de CD en un libro encarecía mucho el proyecto; la editorial no lo podía asumir. Al final encontré la manera: ponerlo en código QR. Pero, claro, lo que era caro era la grabación. Y entonces decidí hacer un Verkami para pagar toda la parte multimedia del libro. La experiencia ha sido muy enriquecedora y ha hecho crecer muchísimo el proyecto. Primero porque ha sido una manera de empezar a hacer difusión del libro. Día a día ves como crecen las aportaciones de los mecenas –en mi caso, angelitos– y es muy estimulante sentir que la gente cree y apuesta por una ilusión”.

“La fuerza del micromecenazgo radica en que los participantes ayudan directamente al artista”

Bel, sin embargo, ha sido muy consciente del enorme trabajo que esto suponía: “Animar a la gente para que coopere en un proyecto así comporta una gran responsabilidad y un compromiso. Ahora me siento como si estuviese prometida con ochenta angelitos. Ellos son los que me han puesto las alas. Ellos y también la editorial, a quien agradezco la libertad y la confianza absoluta que me han dado para llevar a cabo esta parte musical y videoclipera. Me parece que en los créditos del libro he añadido como cien agradecimientos a diferentes personas. ¡Espero no dejarme a nadie!”.

La poeta ya tiene ahora experiencia directa de este mundo del crowdfunding y advierte: “El Ministerio de Cultura quiere regular los micromecenazgos. Creo que se equivocan. La fuerza del micromecenazgo reside en el hecho de que quien participa siente que ayuda directamente al artista, sin intermediarios ni cánones de por medio. No sé cuánto tiempo durará este sistema. Está claro que la gente no puede (ni tendría que…) financiar in aeternum todos los proyectos que surjan (sobre todo porque pagamos impuestos). Espero que no se acabe instrumentalizando políticamente y, si tocamos techo, ya encontraremos la manera de volverlo a transformar. Creo que los creadores hemos abierto camino”.

Gracias a ello, el libro multimedia Fila índia enfora, entre varios cientos de iniciativas, ya es una realidad.

Ada Castells

Periodista

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