Las Barcelonas archivadas

Autobiografia de Barcelona: la història de la ciutat a través dels documents de l’Arxiu Municipal de Barcelona

  • Daniel Venteo
  • Ayuntamiento de Barcelona / Editorial Efadós
  • Barcelona, 2013
  • 320 páginas

“Fue en la época del rey Jaime I, con la constitución del incipiente gobierno de la ciudad en el siglo xiii, cuando los cargos municipales ordenaron ocuparse del archivo…” Así empieza esta Autobiografia de Barcelona, un potente volumen que ha realizado el historiador Daniel Venteo, con una introducción de Joaquim Borràs, archivero jefe del Ayuntamiento, que da vida a más de 550 documentos que abrazan más de ocho siglos de historia. Se dice pronto.

Mediante escritos, grabados y fotografías recuperamos la memoria y el gobierno de la ciudad, el urbanismo y el desarrollo económico, la gran historia, pero también la del tejido asociativo y cívico, la de la gente, la de los barceloneses de siempre y la de los recién llegados, los poderosos y los marginados, los ricos y los pobres, las minorías étnicas, los niños, las personas mayores, las mujeres… Este libro les hace hablar a todos. Vemos cómo viven y trabajan, cómo se divierten, cómo organizan sus luchas, sentimos el latido colectivo.

El protagonista –la protagonista– del libro es la ciudad de Barcelona y su gente, pero este protagonista es coral. Los verdaderos protagonistas del libro son los documentos del Archivo Municipal, testigos indiscutibles de esa memoria individual y colectiva.

Empezamos el viaje en el siglo xiii con el otorgamiento de los privilegios reales, los tributos y franquicias para comercializar con otros territorios de la corona, con los cuatro paers, un consejo asesor de ocho miembros y una asamblea general que durante el reinado de Pedro el Grande se convirtió en el Consejo de Ciento. Esta elite política pertenecía a familias de prohombres como los Gualbes, los Fiveller o los Destorrent, entre otros. De esta época eran también los documentos de clérigos y de señores como testimonio de las transacciones basadas en el reconocimiento de las propiedades. Durante la Guerra de Sucesión, con la supresión del sistema constitucional del Consejo de Ciento, se instauró un nuevo tipo de gobierno de carácter castellano, el ayuntamiento de regidores…

En el volumen encontraremos ilustraciones del Llibre Verd y el Llibre Vermell, dos colecciones que reúnen los textos legales con los que el Gobierno municipal defendía su autonomía o El llibre dels salaris dels oficials municipals. También hay referencias al área de influencia exterior que iba de Montgat a Castelldefels, gracias al carreraje y a los dominios territoriales o baronías. Una especie de área metropolitana avant la lettre.

En los siglos xvi y xvii surgieron las primeras iniciativas para guardar estos documentos: el notario Esteve Gelabert Bruniquer redactó el Cerimonial dels magnífics consellers i regiment de la ciutat; posteriormente, otros historiadores que velaron por el patrimonio serían Antoni de Capmany de Montpalau (1742-1813) o, ya más recientemente, Agustí Duran i Sanpere (1887-1975).

Durante el actual periodo democrático llegaron la creación de la Red de Archivos Municipales y la descentralización administrativa, el Archivo Fotográfico, la digitalización de fondos… Todo ello en cifras es abrumador: 40 kilómetros de documentación, 10 siglos de historia, 60.000 usuarios, 200.000 documentos, más de 10.000 préstamos. El Archivo se ha abierto a la ciudadanía.

De Barcino a Barcelona conoceremos el Llibre del Consolat del Mar, la expulsión de los judíos, la erradicación del chabolismo en el Somorrostro, los bombardeos, los atentados –como el del rey Fernando en 1492 o, modernamente, el de Hipercor y el de Ernest Lluch–, los avances industriales, el ferrocarril Barcelona-Mataró en 1848, el tranvía en 1872, el metro en 1924, el primer automóvil –matrícula B-1, un Berliet–, el primer vuelo regular a Madrid en 1927 y el primero a Nueva York en 1948. Las colecciones zoológicas –de Martí Codolar a Copito de Nieve–, la visita de Einstein en 1923 o de Fleming en 1948 y la creación del Observatorio Fabra en 1904. Todo esto y mucho más lo encontrarán en esta extraordinaria Autobiografia de Barcelona.

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