Raimon Panikkar: una vida intensa, un pensamiento intercultural

El Año Panikkar, inaugurado el día 5 de febrero, conmemora el centenario del nacimiento del filósofo con el doble objetivo de difundir su obra y debatir la validez de sus intuiciones para comprender el mundo contemporáneo.

Foto: Fragmenta Editorial

Panikkar en Can Feló, su residencia en la población prepirenaica de Tavertet, en 1980.
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Panikkar es un filósofo con una biografía intensa, accidentada, compleja, que nos habla de la obra, la explica y la hace posible. Su nombre ofrece sencillamente una primera aproximación a esta biografía: Raimon Panikkar i Alemany. Y es que no siempre se llamó así. Panikkar reescribe su nombre a medida que evoluciona su propio pensamiento. Empecemos por el final: Alemany. Es el apellido de su madre, Carme Alemany, una hija de la burguesía barcelonesa.

Culta y refinada, Carme Alemany tenía inquietudes filosóficas y se relacionaba con los círculos intelectuales del novecentismo catalán. Se casó en 1916 con Ramuni Pániker, un indio que había dejado a su primera esposa, embarazada, en la India, y había llegado a Europa para hacer fortuna. Y lo logró: su industria de productos químicos (“Lo que Pániker pega, pegado queda”) tuvo una envergadura muy considerable y fue decisiva para el bienestar económico de toda la familia. Cuando Ramuni Pániker llega a Europa, transcribe su apellido de esta manera: Pániker. Así es como lo heredan sus cuatro hijos. Así es como lo escribirá siempre el escritor y filósofo Salvador Pániker, hermano de Raimon. Este, no obstante, cuando viaja a la India constata que la transcripción más rigurosa al alfabeto latino del apellido paterno es Panikkar, y así escribirá su primer apellido desde entonces. Es una opción con la que quiere respetar a fondo la cultura india de la que procede.

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Raimon Panikkar con su madre, Carme Alemany, en Benarés, en 1956.
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Y, por último, Raimon. Cuando Panikkar nació, su nombre de pila se inscribió en el Registro Civil en su forma castellana: Raimundo. Así firmaba sus primeros libros en la editorial Rialp, vinculada al Opus Dei. Más tarde, adoptará la forma Raimon en todos sus libros. En el año 1997 comparecerá ante el Registro Civil para sustituir el “Raimundo Pániker Alemany” por el “Raimon Panikkar i Alemany” que adoptó.

En resumen: asistimos, en el paso de Raimundo Pániker a Raimon Panikkar, a una catalanización del nombre y una indianización del apellido, y ambas operaciones son muy significativas. Panikkar se afirmará siempre como un pensador de matriz catalana e india. Su propuesta intercultural, resumida en el mantra interreligioso “Me fui cristiano, me descubrí hindú y vuelvo budista, sin haber dejado nunca de ser cristiano”, bebe precisamente de esta doble matriz. Como si estuviese predeterminado, genéticamente, a abrazar culturas y religiones diversas.

Panikkar siempre defendió que su obra era vivida. En el prólogo de su libro De la mística: experiencia plena de la vida afirma que estuvo tentado de romper el manuscrito del libro para que el tema arraigase en su vida. En la “Editorial del autor” a su obra completa declara con solemnidad: “Cada uno de los escritos que tengo el honor y la responsabilidad de presentar no nació de una simple especulación, sino que todos son más bien autobiográficos, es decir, inspirados en una vida y en una praxis, y es tan solo posteriormente que han sido plasmados por escrito”. ¿Cómo es esta vida, esta praxis, que ha inspirado la obra de Raimon Panikkar? La conocemos bastante bien gracias a la polémica biografía escrita por Maciej Bielawski (Fragmenta, 2014).

Panikkar nace en 1918 en Barcelona, en la esquina de la calle del Rector Ubach con la de Santaló. Estudia en los jesuitas de Sarrià. Con la irrupción de la Guerra Civil, él y su madre son perseguidos por su compromiso con el catolicismo. Él se refugia en Alemania, donde estudia química. Después de la guerra vuelve a Barcelona en bicicleta. En 1939 conoce a Escrivá de Balaguer y al año siguiente se afilia al Opus Dei. Estudia ciencias, filosofía y teología. En 1946 se doctora en Filosofía y se ordena sacerdote. Reside sucesivamente en Madrid, en Salamanca y en Roma. Estos cambios de domicilio tienen que ver con turbulencias dentro del Opus Dei. En 1954 muere su padre, y Panikkar recupera su memoria viajando a la India por primera vez. Inicialmente permanece allí cuatro años. En 1958 se doctora en Ciencias en Madrid y en 1961 en Teología en Roma. Por lo tanto, tres doctorados: en Ciencias, en Filosofía y en Teología. Años más tarde, Panikkar escribirá a fondo sobre lo que denomina la intuición cosmoteándrica, según la cual la realidad tiene tres dimensiones interdependientes: la naturaleza (kosmos), el hombre (anthropos, andros) y Dios (Theos). Xavier Melloni ha destacado que los tres doctorados de Panikkar se corresponden a estas tres dimensiones: el doctorado en Ciencias responde al estudio del kosmos, el doctorado en Filosofía explora el anthropos, y el doctorado en Teología, el Theos. Vida y pensamiento, nuevamente relacionados.

En 1966 Panikkar entra en crisis con el Opus Dei, que le expulsa tras un proceso canónico que conocemos cada día mejor. Se traslada entonces a la India y se incardina como sacerdote en Benarés. De 1967 a 1972 imparte docencia en la Universidad de Harvard. En 1972 obtiene la cátedra de Filosofía Comparada de las Religiones en la Universidad de California, en Santa Bárbara. Durante los años de catedrático divide su tiempo entre la India y Estados Unidos.

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Panikkar en el estudio de su casa en Santa Barbara, California, en cuya universidad fue catedrático de filosofía comparada de las religiones desde 1972.
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A mediados de los años ochenta, Panikkar se jubila y se establece en Tavertet, donde crea Vivarium. Centre d’Estudis Interculturals (hoy Fundació Vivarium Raimon Panikkar). La última etapa de su vida transcurre fun da mentalmente en este pueblo del Prepirineo catalán. Su casa se convierte en lugar de peregrinaje al que acuden discípulos y amigos ansiosos de escuchar la palabra de quien consideran un maestro. Panikkar, sin embargo, no deja de viajar por todo el mundo impartiendo conferencias y participando en actos académicos de todo tipo.

En el año 2008 Panikkar inicia la publicación de su obra completa, que recoge setenta años de intensa dedicación a la escritura: “No he vivido para escribir, sino que he escrito para vivir de una forma más consciente y para ayudar a mis hermanos con pensamientos surgidos no tanto de mi mente, sino de una Fuente superior que bien puede llamarse Espíritu”. De hecho, durante estos setenta años los libros y artículos de Panikkar se sucedieron sin interrupción: unos sesenta libros, centenares de artículos, innumerables intervenciones públicas, numerosísimas participaciones en los medios de comunicación… Panikkar no eludió el contacto con el público, deseoso de que sus intuiciones intelectuales y espirituales contribuyesen a forjar un mundo diferente, más respetuoso con la diversidad de culturas y de tradiciones y más crítico con el imperio tecnocientífico.

 

Diálogo interreligioso

En el año 2004 Panikkar participó muy activamente en el Parlamento de las Religiones del Mundo, el “diálogo” con más éxito e impacto de los que se celebraron en el seno del Fórum Universal de las Culturas, en Barcelona. Panikkar dedicó muchas energías al fomento del diálogo interreligioso, sobre el que teorizó ampliamente.

En el año 2009 Barcelona le entregó la Medalla de Oro al Mérito Cultural. El mismo año presentó públicamente su obra completa en la sede barcelonesa de CaixaForum. Fue su último gran acto público. Murió en Tavertet en 2010. Al año siguiente la ciudad le tributó un homenaje en el Saló de Cent del Ayuntamiento. Y a principios de año, el pasado 5 de febrero, fue también el Saló de Cent el lugar que acogió la inauguración del Año Raimon Panikkar. Impulsado por la Generalitat de Cataluña, el Ayuntamiento de Barcelona y la sociedad civil, el Año Panikkar conmemora el centenario del nacimiento del filósofo con un doble objetivo: difundir su obra y debatir la validez de sus intuiciones para comprender el mundo contemporáneo.

Ignasi Moreta

Profesor de Literatura Catalana en la Universidad Pompeu Fabra. Cofundador y editor de Fragmenta Editorial

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