Dos ciudades a la vanguardia de Europa

Lo que Ámsterdam y Londres representaron en el pasado lo son hoy Barcelona y Berlín, que a menudo comparten posiciones en los rankings de ciudades más atractivas o emprendedoras. También comparten el hecho de ser ciudades de moda y culturalmente muy avanzadas. Los berlineses no disimulan su admiración por la capital de Cataluña.

Vistes des del turonet Teufelsberg

© John Mac Dougall / AFP / Getty Images
Las vistas desde el Teufelsberg, donde los berlineses van a pasar el día cuando hace bueno

Si hay algún lugar de Berlín desde el que puede verse Barcelona, tiene que ser el Teufelsberg, la montaña más alta que hay en la capital alemana y sus alrededores. En alemán, Teufelsberg significa “montaña del diablo”, pero no pasa de ser una colina de unos ochenta metros de altura. Puestos a analizar, no es ni montaña ni colina: es el lugar en que al final de la Segunda Guerra Mundial acumularon parte de los escombros de la ciudad bombardeada y destruida, que no eran pocos. Actualmente los berlineses acuden a ese paraje a pasar el día cuando está despejado, a hacer volar cometas o simplemente a disfrutar de la vista. También pueden visitarse los restos de la gran estación de radar que los militares norteamericanos instalaron para escuchar lo que decían los del otro lado del telón de acero.

Actuació dels Bastoners de Llorenç del Penedès

© Guim Bonaventura
Actuación de los Bastoners de Llorenç del Penedès durante el Karneval der Kulturen de 2010

Aprovechamos la altura y la tradición de espionaje del lugar para llevar a cabo un experimento. Es una mañana limpia y soleada, que en Berlín son escasas, y el resultado es abrumador. A la pregunta de cómo ven Barcelona, no hay diferencias entre quienes pasean al perro, las parejas de enamorados y quienes se entrenan con el parapente: a todos se les dilatan las pupilas y se les dibuja una sonrisa de oreja a oreja, acompañada de un “oh” inicial muy intenso para ser en alemán. Todo el mundo ha estado en nuestra ciudad hace poco o tiene un billete en el bolsillo para venir. Quien no tiene un hijo haciendo un Erasmus, se detuvo aquí más tiempo de lo habitual cuando viajaba con InterRail o pasó unas vacaciones inolvidables.

Los conceptos positivos asociados a Barcelona son muchos y conocidos: el buen tiempo, la comida, la arquitectura –con Gaudí en un pedestal–, las tiendas, el mar, el Barça, las noches de fiesta…

Sin embargo, los hay que van más allá de los tópicos y han descubierto otras caras de Barcelona. Roland, por ejemplo, pertenece a un club de amantes del vino y ha utilizado Barcelona varias veces como campamento base para explorar las regiones vinícolas catalanas. El Priorat es su preferida. Helene ha descubierto Cataluña gracias al éxito de las traducciones alemanas de Jaume Cabré y ya ha estado en dos ocasiones en Barcelona para aprender catalán. En cambio, Michael es de los muchos que conoce Barcelona como capital de Cataluña pero después se hace un lío porque cree que Cataluña es el equivalente a Baviera y, por tanto, el catalán un dialecto y no una lengua propia. Norbert y Sybille, por su parte, se encontraron hace un año por sorpresa en medio de las fiestas de la Mercè y les impresionó la riqueza de las tradiciones populares. Ya conocían los correfocs porque habían vivido en directo el primero que la Delegación de la Generalitat organizó en Berlín, durante el verano de 2010, con los Diables d’Argentona. Pero las torres humanas, los castells, fueron una novedad que les impactó tanto que ya han decidido que algún día volverán a Cataluña a realizar una ruta de jornadas castelleres.

El potencial internacional de los castellers es grande y aún está por explotar, como se demostró hace unos meses en Nueva York. Naturalmente, el coste de los desplazamientos masivos es el principal freno. En Alemania, uno de los despachos de abogados y consultoría más importantes del país utiliza desde hace meses la imagen de los Castellers de Barcelona para su imagen corporativa. En la web, en la publicidad, en los powerpoints…, los conceptos de unión, esfuerzo colectivo y perseverancia para alcanzar los objetivos van acompañados con imágenes de esta colla. Invitarles a actuar frente a la Puerta de Brandenburgo de Berlín o dentro del edificio del Bundestag es un proyecto embrionario todavía pendiente. Hasta ahora la presencia de grupos catalanes de cultura popular en la capital alemana siempre ha tenido mucho éxito. A la mencionada de los Diables d’Argentona, hay que añadir la participación de la Colla de Gegants i  Grallers de Corbera del Llobregat y de los Bastoners de Llorenç del Penedès en dos ediciones diferentes del Carnaval de las Culturas berlinés, un festival que se celebra en  mayo y que saca a la calle a más de medio millón de personas.

L’hotel Gat Point Charlie

© Guim Bonaventura
Hotel de diseño Casa Camper, que cuenta con dos establecimientos en Berlín.

Barcelona está presente en distintos lugares de Berlín y de formas diversas, a menudo silenciosas o anónimas. Seguro que son pocos los compradores de ropa multicolor que salen de la tienda berlinesa de Desigual, la más grande de Europa con 1.400 metros cuadrados, sabiendo que la sede central de la exitosa multinacional textil está en Barcelona. O los que compran en la moderna zapatería que Vialis inauguró en la capital alemana en el año 2008.

Más difícil es ignorar la marca barcelonesa del Bar Raval, situado en el vital barrio de Kreuzberg, abierto hace poco más de un año bajo el impulso –y con el capital– del actor Daniel Brühl. Este, de padre alemán y madre catalana, es conocido en Cataluña por la interpretación que realizó, en catalán, del personaje de Salvador Puig Antich en la película Salvador (2006). En Alemania es muy popular, con éxitos cinematográficos sonados como Good Bye, Lenin! (2003). Gran enamorado de Barcelona, Brühl ha puesto por escrito su amor por la ciudad en el libro Ein Tag in Barcelona (Un día en Barcelona), recientemente publicado, y que a día de hoy decora los escaparates de las librerías de Berlín. En el Bar Raval, tanto el nombre como la decoración, las tapas y la cerveza Estrella o las retransmisiones de los partidos del Barça recuerdan la ciudad que da razón de ser al local. Ahora bien, quien convoca a centenares de aficionados en los partidos importantes del Barça es la activa Penya Barcelonista Berlín Culé, que esta temporada estrena nuevo local en el Cine Moviemento.

También hay algunos hoteles en Berlín que no esconden su relación con Barcelona: desde el lujoso Eurostars Berlin, un cinco estrellas del grupo Hotusa que el alcalde de Barcelona, Xavier Trias, inauguró en noviembre del año pasado; hasta el hotel de diseño Casa Camper, que solo tiene dos establecimientos, uno en la capital catalana y otro en la alemana; pasando por el aún más lujoso Schlosshotel Grünewald, del grupo Alma, situado en las afueras de la ciudad, que tiene libros en catalán en la sala de lectura y una habitación decorada al excéntrico gusto del diseñador de moda Karl Lagerfeld porque se aloja aquí a menudo. Menos lujoso y por tanto más asequible, además de muy bien situado, es el Gat Point Charlie, que utiliza el gato como elemento simbólico del establecimiento. El restaurante del hotel, con un concepto gastronómico creado por la pareja de cocineros Paula y Flip, es de los pocos lugares en donde los berlineses pueden probar cocina catalana de verdad. El otro restaurante en que se pueden encontrar los platos que descubrieron en su viaje a Barcelona es el Mariona, en Kreuzberg, donde Josep Troiano ofrece una carta que cambia cada día según su inspiración y lo que encuentra en el mercado.

Con frecuencia Barcelona y Berlín comparten posiciones en los rankings de ciudades, ya sea como las más atractivas para los turistas o como las más emprendedoras. Comparten, también, el hecho de ser ciudades de moda, culturalmente muy avanzadas, donde pasan cosas y a las que hay que ir de vez en cuando si se quiere estar al día en lo que se refiere a la cultura alternativa, el videoarte o la música más moderna. Lo que Ámsterdam y Londres representaron en el pasado, lo son hoy Barcelona y Berlín. Quizás Berlín un poco más que Barcelona, aunque solo sea porque el precio de la vivienda y de los espacios de creación es mucho más asequible para los jóvenes y los artistas. Pero Barcelona, sobre todo en pleno invierno, sigue provocando un “oh” muy sonoro en boca de los berlineses.

Martí Estruch Axmacher

Periodista. Delegado de la Generalitat de Cataluña en Alemania entre 2008 y 2011

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