Una masía medieval convertida en escuela de música

21 julio, 2017 | Barceloneses, Insólito | Publica un comentario

Subiendo por el paseo de Maragall en dirección a Horta, poco antes de llegar a la calle de Lisboa, hay una imponente masía rodeada por un gran jardín con una valla de cipreses y otros árboles de gran altura. Es Can Fargues, la finca a partir de la cual creció el barrio que lleva su nombre. Hoy el edificio es la sede de la escuela de música de Horta-Guinardó.

El origen de la masía de Can Fargues es una torre de vigilancia erigida en el siglo XI, una época bastante convulsa en todo el llano de Barcelona debido a los enfrentamientos entre los condes de Barcelona y los señores feudales de la zona. De aquella época son también la llamada Torre Jussana, que se encuentra en el interior del palacio del marqués de Alfarràs, en la entrada del parque del Laberint d’Horta, y otra que se conoce como la torre de los señores de Horta, que se encuentra en el interior de Can Cortada —también aún en pie—, en la avenida del Estatut de Catalunya, junto a la ronda de Dalt. Estas dos torres son redondas, mientras que la que dio origen a Can Fargues es de planta cuadrada.

En el siglo XIII la torre de defensa románica fue creciendo hasta convertirse en una masía fortificada, como muchas otras de su época que con el paso de los años fueron poblando el llano de Barcelona y que acabaron siendo segundas residencias de ciudadanos barceloneses acomodados. También, como otras masías barcelonesas, sus terrenos se parcelaron y urbanizaron y convirtieron los antiguos bosques, campos y tierras de cultivo en calles y bloques de pisos.

Can Fargues, conocida anteriormente como Can Pujol, dio nombre al barrio de la Font d’en Fargues por una de las dos minas de agua que había en la propiedad, que a finales del siglo XIX iba desde el actual Hospital de Sant Pau hasta el torrente de la Carabassa, un tramo del cual todavía se puede ver a pocos metros de Can Fargues y que cruza el paseo de Maragall a la altura de las calles de Peris i Mencheta y de Pitágoras.

Paulina Almerich, Carlota Giménez y Teresa Morros, autoras del libro Font d’en Fargues, gènesi, història i records d’un barri en 100 anys, recogen la siguiente descripción de la masía: “Una casa de campo de planta baja, piso y desván, con una capilla, era, pajar, balsa y dos minas de agua: una en la cima de la montaña y la otra en la casa. Lo más llamativo de la casa es la galería de bellas arcadas que hay en el lado sur de la planta noble. Del edificio central destaca la torre cuadrada, verdadera génesis de la Baja Edad Media de la masía, cubierta con teja catalana, con tres ventanas de arco de medio punto en el último tramo, a la que se fueron añadiendo otras construcciones sucesivas.”

Como sucedía con muchas masías, a menudo más o menos aisladas, Can Fargues tuvo una capilla, que al parecer era bastante grande. Según las fotos que se conservan en el Archivo del Distrito de Horta-Guinardó, en su interior había un retablo con pinturas e imágenes de santos y motivos religiosos. Según Desideri Díez, autor del libro Les masies d’Horta, la capilla desapareció en 1914 y parte de sus piedras se utilizaron para construir la iglesia de Sant Antoni de Pàdua.

El mismo autor explica cómo era Can Fargues a finales del siglo XX, cuando todavía estaba habitada: “La masía está muy bien conservada. Al entrar, a la derecha, está la casa de los masoveros, donde aún viven. Esta es la parte más antigua de todo el conjunto de la casa. A la izquierda están los espacios reservados a los trabajos del campo: las cuadras, la bodega del año 1774, los lagares… Más adelante describe una parte del interior: “En el primer piso hay, entre otras dependencias, la gran sala para las fiestas de sociedad, rodeada de una gran galería con arcadas, que se abre a un jardín.”

Anteriormente la masía había sido conocida como Can Pujol, ya que este era el apellido de su propietario en el siglo XVIII. Josep Pujol i Mora fue el iniciador de una rica familia de boticarios y comerciantes. Con el paso de los años esta familia emparentó por vía matrimonial con familias algunos miembros de las cuales son recordados en el nomenclátor de las calles de la zona, como los Casanovas y los Bacardí y, finalmente, los Fargas, que dieron nombre a la masía y al barrio. La última propietaria que vivió allí fue Ofèlia Rosselló Wall, hijastra de Santiago Fargas de Casanovas.

A mediados de la década de 1990 la propietaria todavía permitía que se visitara la masía, pero se puso enferma y, como explican Paulina Almerich, Carlota Giménez y Teresa Morros: “La enfermedad de Ofèlia fue aprovechada por su representante legal para vender la masía a una empresa privada.” Fue en 1997 cuando la empresa Unicompta SL adquirió la masía. Y entonces comenzó un largo proceso de reivindicación vecinal para salvar Can Fargues de la especulación. Finalmente, en el 2009 fue adquirida por el Ayuntamiento de Barcelona, el cual, después de llevar a cabo un estudio histórico y arquitectónico, rehabilitó el edificio, que en el año 2016 abrió como Escuela Municipal de Música Can Fargues.

La actuación que se ha llevado a cabo en el edificio, que está catalogado como bien cultural de interés nacional, ha respetado diversos elementos como los muros de la torre, en los que hay ventanas y aspilleras que hoy se abren a habitaciones y pasillos. Y en una de las paredes hay un mural elaborado con parte de un pavimento hidráulico del siglo XVII recuperado durante la rehabilitación de la masía. Una de las baldosas tiene grabada la fecha de 1670 y en otras se puede ver un pie infantil, una mano o algunos dibujos geométricos. Las obras de rehabilitación también permitieron documentar unas pinturas murales del siglo XIII y recuperar una fresquera excavada en el suelo, y las escaleras que acceden a esta se pueden ver a través de un cristal en el recibidor de la nueva escuela de música.

Una vez terminadas las obras se han celebrado algunas jornadas de puertas abiertas y se prevé que el edificio se pueda visitar con motivo de jornadas como el 48H Open House Barcelona. Está previsto que antes de terminar el año 2017 se empiecen obras de rehabilitación de los jardines que rodean la masía, con el objetivo de que más adelante se puedan abrir a la ciudadanía.

Pies de foto: Can Fargues 1918. Autor: Sebastià Ribó – AMDHG. | Entrada a Can Fargues en la actualidad. Autor: Districte Horta-Guinardó. | Muros de la torre románica que hoy está en el interior de la masía. Autor JAF. | Capilla de Can Fargues, derribada en 1914. Autor: Matas-AMDHG. | Galería y jardines de Can Fargues a mediados del siglo XX. Autor: Pere Olivé – AMDHG. | Fragmento del mural elaborado con baldosas de pavimento hidráulico del 1670. Autor: JAF. | Galería de Can Fargues en 1913. Autor: Desconocido-AMDHG. | Los jardines de Can Fargues en 1973. Autor: Felip Capdevila – AMDHG.

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