La avenida con la mayor oferta cultural del mundo

17 diciembre, 2015 | Barceloneses, Insólito

Barcelona tuvo, en la década de 1930, la calle con mayor número de locales dedicados a actividades culturales del mundo. En 1934 un setenta por ciento de su superficie estaba ocupada por todo tipo de locales de espectáculos y otras actividades relacionadas. Teatros, cines, cabarets, academias de baile y teatro, bares, restaurantes…, llenaban la avenida del Paral·lel, que llegó a hacer sombra a lugares tan célebres como Montmartre, en París, o Broadway, en Nueva York.

La avenida del Paral·lel es una de las grandes vías que Cerdà previó al proyectar L’Eixample, pero no terminó de ser como él había pensado. Sobre los mapas, Cerdà había dibujado una avenida de 50 metros de ancho, pero los propietarios de los terrenos quisieron sacar más provecho económico y presionaron al Ayuntamiento de la época para que la redujera a 40 metros. Al final se llegó a una solución salomónica: se aceptó que la vía fuera más estrecha, pero los edificios de nueva construcción debían tener unos porches de 5 metros de ancho, con lo que la acera se agrandaba. Además, los edificios debían tener una unidad estética por aceras y manzanas.

Mientras se producía todo esta discusión, aparte de algunos edificios porticados, la nueva avenida se fue llenando también de almacenes provisionales que poco a poco se convirtieron en teatros y locales de recreo. Esto explica que el Paral·lel sea una avenida con un buen número de edificios porticados y se acabara convirtiendo también en una de las calles con más salas de espectáculos del mundo.

En 1894 se inauguró oficialmente la avenida con el nombre de Marqués del Duero en un espacio que, al comenzar el último cuarto del siglo XX, aún era una especie de zona de nadie habitada por grupos marginales. El tira y afloja entre los propietarios y el Ayuntamiento se alargó hasta 1929, momento en que fue derogada la normativa que obligaba a construir los porches. Durante la época republicana la avenida tuvo el nombre de Francesc Layret, y con el franquismo recuperó el nombre original, hasta que en 1979 pasó a ser oficial el nombre popular con el que se la había conocido siempre: Paral·lel.

Algunas de las imágenes que se conservan en el Archivo Fotográfico de Barcelona de las primeras décadas del siglo XX muestran un Paral·lel con unas aceras llenas de mesas y sillas de los cafés y bares, repletas de personas que toman algo, mientras los peatones circulan por el pasillo abierto entre las hileras de tablas; otras muestran una multitud ante los locales de ocio que llenaban la calle. Son la muestra documental de la gran vitalidad de la que llegó a gozar esta avenida, que tuvo uno de los momentos de mayor éxito en los años de la Primera Guerra Mundial, cuando en Barcelona se movían grandes cantidades de dinero gracias a que España se declaró neutral y los industriales comerciaron con los dos bandos. Mucha gente se enriqueció, y también vinieron a la ciudad personas de los lugares en guerra que huían del conflicto. Durante aquellos años Barcelona tuvo una gran actividad social, cultural y económica, y el Paral·lel fue uno de los lugares donde se hizo más patente esta situación.

En el primer tercio del siglo XX el Paral·lel fue uno de los principales puntos de la prostitución en la ciudad, que en aquella época era una actividad legal y regulada por la Administración. Y fue también el lugar donde se extendieron todo tipo de actividades relacionadas con el mundo del espectáculo: academias de teatro, de música, representantes, artistas de toda clase, modistas especializadas en ropa de espectáculo… En los locales se representaban obras dramáticas y comedias costumbristas en catalán, se cantaban cuplés, se hacía revista, había cabarets, music-halls y cafés-concierto. El cuplé hizo que algunas prostitutas se reconvirtieran en cupletistas.

Algunas obras teatrales obtuvieron grandes éxitos, como L’auca del senyor Esteve, Baixant de la font del Gat o La Gloriosa. Y también zarzuelas catalanas como Cançó d’amor i de guerra, L’àliga roja o La legió d’honor. Entre los nombre ligados al Paral·lel cabe destacar intérpretes como Marcos Redondo y Emili Vendrell; actrices como Raquel Meller o Elena Jordi, que también fue empresaria teatral y directora de cine; actores como Alady, que introdujo el estilo de los chansonniers y diseurs parisinos; Josep Santpere, también empresario, que en algún momento de la función terminaba saliendo siempre en calzoncillos, y también su hija, Mary Santpere.

Pies de foto: La avenida del Paral·lel llena de gente ante los locales de ocio, a principios de 1900. Autor: Desconocido–AFB.| Vista general del Paral·lel. Año 1913. Autor: Frederic Ballell – AFB.| Interior del Gran Teatro Onofri, obra del arquitecto modernista Andreu Aulet. Año 1903. Autor: Desconocido–AFB.| Edificios que conservan la alineación original de la avenida del Paral·lel. Autor: JAF. | Vista de la terraza del Café Español en la década de 1920. Autor: Josep Gaspar – AFB. | Gente ante el Teatro Arnau. Año 1905. Autor: Desconocido–AFB.| El actor y empresario teatral Josep Santpere en la década de 1910. Autor: Desconocido–AFB.