El Centro Cívico El Coll-La Bruguera recupera los cómics de los Estudios Blasco

22 enero, 2014 | Barceloneses, Hagamos red, Insólito

Una casa familiar del barrio de Vallcarca se convirtió, entre las décadas de 1940 y 1970, en la sede de una importante factoría de cómics que llegaron a diversos países. Era la casa de la familia Blasco, cinco hermanos que trabajaron juntos bajo la égida de Jesús, el hermano mayor, y que llenaron de personajes y aventuras la imaginación de miles y miles de niños y no tan niños de aquí y del extranjero. El Centro Cívico El Coll-La Bruguera muestra, hasta el día 2 de febrero del 2014, la exposición “Estudios Blasco“, donde se recoge la historia y la trayectoria de esta importante fábrica familiar de creación de tebeos.

“Los hermanos Blasco —escribe Joaquim Noguero, comisario de la exposición— son una especie de caravana hacia el Oeste, por parte del cómic español desde Barcelona”. Además de trabajar para la industria del cómic español, los Blasco trabajaron también para países como Portugal, Inglaterra, Francia, Alemania, Italia o Suecia.

Los cinco hermanos —Jesús, Pili, Alejandro, Adrià y August— trabajaron juntos, pero el único que firmó siempre con el apellido fue el hermano mayor, el primero en dibujar y el que se convirtió en el líder del grupo. La firma J. Blasco ya era conocida cuando empezaron los otros hermanos, quienes firmaron con su nombre y la inicial del apellido: Pili B., Alejandro B. y Adriano B. Más adelante, cuando en un momento dado Pili y August lo dejaron, a mediados de la década de 1950, los otros tres hermanos empezaron a trabajar con una única firma: J. Blasco.

Al inicio de la exposición se explica que los Blasco “trabajaban con un dominio del oficio orgullosamente artesanal y autodidacta que, a pesar de todo, no les impidió tener un espíritu propio”. A pesar de tocar todos los géneros, hay uno que destaca por encima de los demás: el Oeste. Tribus indias, bisontes, caballos salvajes, grizzlies (los enormes osos pardos americanos)…, la pluma de los hermanos Blasco dibujó infinidad de aventuras que sucedían en mil y un paisajes de tierras americanas.

Más allá del mundo del Oeste americano, los Blasco crearon personajes como Cuto, un monigote que fue evolucionando hacia una estética más realista, con un mechón de pelo en la frente que demuestra la clara inspiración en dos personajes, Terry, un clásico norteamericano, y el célebre Tintín de Hergé. Además, Cuto de niño recordaba bastante a uno de los Blasco de pequeño: Alejandro, quien, además, tenía este mote familiar, Cuto. Este personaje tuvo un gran éxito en el semanario infantil español Chicos y tuvo su propia revista en Portugal.

Entre los personajes creados en la factoría de los Blasco se encontraban el cowboy Tom Hates, el intrépido Arizona o Smiley O’Hara. Y de sus publicaciones se pueden citar: Yuma, Wild Batson, Nuevo Coyote, Cimarrón o Buffalo Bill. Los Blasco trabajaban, básicamente, a medida, según el encargo que recibían. Y colaboraron en publicaciones de prestigio como la francesa Spirou o la italiana Tex.

La exposición “Estudios Blasco” se incluye en el proyecto del Centro Cívico El Coll-La Bruguera de recuperación de la memoria histórica de esa editorial, que dio trabajo a mucha gente de los barrios del Coll y Vallcarca. El centro cívico ocupa uno de los edificios de la mítica editorial, líder en su momento en el mundo del cómic, con títulos tan conocidos e inolvidables como Tío Vivo, DDT o Pulgarcito y personajes de la altura del Capitán Trueno, el Jabato, Zipi y Zape, Carpanta o Mortadelo y Filemón, entre muchos otros.