Resiliencia y adaptación

Adaptación: aumentar en 1,6 km2 el verde y llegar a los 100 litros de consumo agua por habitante al día.

El objetivo de los planes de adaptación y resiliencia es analizar cómo el cambio climático afectará a la ciudad e identificar medidas de adaptación, especialmente soluciones basadas en la naturaleza, que generen beneficios y que sean flexibles y transversales. Paralelamente a la definición de nuevas medidas, se quiere incorporar estos criterios en los procesos de planificación, transformación y gestión de la ciudad y en los planes sectoriales existentes.

Se trabaja para hacer de Barcelona un modelo de ciudad resiliente, que sea capaz de afrontar los retos actuales y de futuro, que se esfuerce por reducir sus vulnerabilidades en todos los ámbitos que afectan a la vida de la ciudadanía y que, al mismo tiempo, garantice una prestación de servicios de la máxima calidad.

En el año 2015, Barcelona dio los primeros pasos para redactar el Plan de resiliencia y adaptación al cambio climático.