Gobernanza

Para hacer frente a los retos del cambio climático es necesario un cambio de paradigma en la gobernanza de la ciudad: la naturaleza compleja del fenómeno implica muchos vectores diferentes (el agua, la energía, la biodiversidad, el modelo de ciudad, la movilidad, los residuos, la salud, etc.); por lo tanto, desde la Administración no se puede trabajar de manera aislada, sino que se tiene que hacer desde la transversalidad y la coordinación con el resto de actores clave de la ciudad, generando una nueva cultura de trabajo basada en la participación y la coproducción en todos los niveles organizativos.

Se trabaja, también, para incorporar criterios de sostenibilidad y resiliencia en los procesos de planificación, transformación y gestión urbanos que permitan adaptar la ciudad para hacer frente a los impactos derivados del cambio climático. Eso implica, también, plantear objetivos y adquirir compromisos a largo plazo, así como asumir la incertidumbre inherente en las proyecciones climáticas de futuro, e integrarla en la definición y priorización de las medidas a implementar.

También es fundamental realizar los procesos de capacitación técnica, desarrollo de herramientas, que permitan profundizar en el conocimiento y compartir la información de la que disponemos de cara a la toma de decisiones, para garantizar una buena gestión e implementación de la acción climática.