La transformación de la ciudad

Los Juegos Olímpicos de Verano de Barcelona 1992 supusieron una de las grandes transformaciones urbanísticas por las que ha pasado la ciudad a lo largo de su historia. 

 

Montaña de Montjuïc

El acontecimiento comportó la remodelación de parte de la montaña de Montjuïc, con la creación de la llamada Anilla Olímpica, diseñada por Carles Buxadé, Joan Margarit, Federico Correa y Alfons Milà, donde se remodelaron instalaciones deportivas existentes, como el estadio olímpico de Montjuïc o las Piscinas Picornell, y se construyeron nuevas instalaciones, como el Palacio de Sant Jordi o el Instituto Nacional de Educación Física de Cataluña.

Obra nueva: Palacio de Sant Jordi, INEFC, Pabellón L’Espanya Industrial

Remodelados: estadio olímpico, Piscinas Bernat Picornell, Piscina de Montjuïc, Palacio de Deportes de Barcelona

 

La Vila Olímpica del Poblenou y el Front Marítim

Uno de los grandes cambios urbanísticos, que modificaron a partir de entonces el día a día de la ciudad, fue la remodelación de toda la zona marítima de la Barceloneta y el Poblenou, el área destinada a la Villa Olímpica, donde se alojaron los deportistas durante los juegos.

Con un proyecto de Martorell-Bohigas-Mackey-Puigdomènech se tuvo que soterrar el ferrocarril de la costa, se construyó un nuevo puerto (Puerto Olímpico), se construyó un nuevo barrio y se trazaron nuevos ejes viales.

El cambio de esta zona de la ciudad estuvo ligado a la regeneración de las playas de la ciudad, que comportó uno de los grandes hitos de la transformación de Barcelona: abrir la ciudad al mar y acercarlo a los barceloneses. El cambio fue tan grande que modificó la forma como los ciudadanos se relacionaban con su costa.

También en esta área hay que tener en cuenta la construcción del nuevo Port Vell, con un proyecto de Jordi Henrich y Olga Tarrasó, que incluía el actual Maremagnum y la pasarela pivotante.

Obra nueva: Puerto Olímpico, Pabellón de la Mar Bella

Remodelados: Polideportivo Estació del Nord y Frontó Colom

 

Vall d’Hebron

El barrio de la Vall d’Hebron fue el tercer gran escenario de las pruebas deportivas que pasó por una completa remodelación. Con el proyecto de Eduard Bru, la reordenación del barrio comportó la combinación de zonas verdes, grandes ejes e instalaciones deportivas de los Juegos Olímpicos.

Obra nueva: Campo de Tiro con Arco, Pabellón de la Vall d’Hebron, Tenis de la Vall d’Hebron

 

Las nuevas rondas

Los Juegos Olímpicos de Barcelona supusieron también la construcción de las rondas Litoral y de Dalt a lo largo del perímetro de la ciudad, así como de los nudos de la Trinitat y del Llobregat, que contribuyeron a esponjar notablemente el tráfico rodado de la ciudad. Planificadas por Josep Acebillo y Alfred Morales, las dos nuevas rondas se sumaban a la ya existente ronda del Mig que cruza la ciudad.

 

Otras actuaciones

Las grandes actuaciones fueron acompañadas de otras actuaciones urbanísticas complementarias, como la creación de nuevos parques y jardines, entre otros, el parque del Mirador del Migdia, el parque del Poblenou, el parque de Carles I, el parque de las Cascades, el parque del Port Olímpic o el de Nova Icària.

En el imaginario colectivo sigue teniendo una presencia destacada la campaña “Barcelona, ponte guapa”, que de 1986 a 1992 favoreció la restauración de fachadas.

Finalmente, la ciudad vivió una revolución con respecto a las grandes infraestructuras de telecomunicaciones. Se construyó la Torre de Comunicaciones de Collserola, obra de Norman Foster, y la Torre de Comunicaciones de Montjuïc, de Santiago Calatrava, aparte de instalarse 150 kilómetros de fibra óptica en el subsuelo de la ciudad.

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