Elementos de los juegos olímpicos de Barcelona '92

Logotipo

En diciembre de 1987, un jurado compuesto por profesionales del diseño, la comunicación y miembros del COOB 92 escogió el logotipo diseñado por Josep Maria Trias para los XXV Juegos Olímpicos de Verano de 1992 a partir de un concurso restringido. El mismo Trias ha diseñado también el logotipo de la conmemoración de los 25 años de los Juegos Olímpicos que celebramos este 2017.

El logotipo de Barcelona 92 muestra a un individuo, dibujado con dos trazos sencillos y un punto, con los brazos estirados como señal de alegría o de victoria y saltando sobre una valla formada por las cinco anillas olímpicas. Se trataba de un símbolo de colores vivos, que quería transmitir el carácter mediterráneo y la universalidad de los sentimientos simples.

Los colores del logotipo respondían también a los propios de la ciudad y del país. El punto azul de la cabeza remite al mar Mediterráneo, el color rojo del trazo que representa los brazos se asocia a la vida, al fuego y a la libertad, mientras que el color amarillo se vincula al sol, a la luz, al intelecto y a los valores humanos. 

Mascota olímpica

Cobi fue la mascota de los Juegos Olímpicos del 92, un perro pastor catalán (gos d’atura) de estilo cubista, diseñado por Xavier Mariscal, que se dio a conocer el 29 de enero de 1988.

El Comité Olímpico Español convocó un concurso restringido en el que participaron Ferran Amat,  Ángel Beaumont, Francesc Capdevila,  Javier Mariscal, Francesc Petit y Pere Torrent.

De los millones de réplicas en todo tipo de materiales y productos que se hicieron de Cobi, la más recordada es seguramente la que en la ceremonia de clausura de los juegos apareció en un barco de papel hinchable y acabó elevándose hacia el cielo.

Cobi tenía como compañera a Petra, una perra pastora catalana (gossa d’atura), que fue la mascota de los IX Juegos Paralímpicos de Verano, celebrados entre el 3 y el 14 de setiembre de 1992.

Música

Son varias las canciones que el imaginario colectivo asocia directamente con los Juegos de Barcelona 92, pero hay dos que destacan especialmente.

El año 1987, Freddie Mercury y Montserrat Caballé grabaron la canción Barcelona. Los dos artistas tenían que interpretar la canción en la ceremonia de inauguración de los juegos, pero no fue posible debido a la prematura muerte de Mercury en noviembre de 1991. Finalmente, la canción estuvo presente en la ceremonia acompañando uno de los vídeos que se proyectaron.

Ya en el año 1992, Andrew Lloyd Webber y Don Black compusieron la canción Amigos para siempre, o Amics per sempre, interpretada en la ceremonia inaugural por Josep Carreras y Sarah Brightman. La pieza se popularizó definitivamente gracias a la versión que el grupo de rumba catalana Los Manolos interpretó en la ceremonia de clausura.

Antorcha olímpica

La antorcha de los Juegos Olímpicos de 1992 fue diseñada por el catalán André Ricard. Es un diseño con el que el autor quiso combinar la innovación y la tradición, y donde figura grabada la leyenda “XXV Olimpiada Barcelona 1992” y el logotipo de los Juegos Olímpicos.

El fuego olímpico fue encendido el 5 de junio de 1992 en la ciudad griega de Olimpia y el 13 de junio llegó a las costas catalanas. La actriz Marian Aguilera fue la encargada de llevar la llama hasta la arena del puerto de Empúries, donde fue recibida por las autoridades catalanas. Irene Papas y Núria Espert encendieron el pebetero de las ruinas de Empúries en un emotivo acto en el que leyeron textos de clásicos griegos y catalanes.

A partir de aquel momento, la antorcha olímpica siguió un recorrido que pasó, en 39 días, por las 17 comunidades autónomas, y por 652 localidades, a lo largo de más de 6.000 kilómetros. Participaron 9.500 portadores.

Finalmente, la noche del 24 de julio la llama llegó a Barcelona. Al día siguiente, la antorcha olímpica protagonizó uno de los momentos más recordados de los juegos. La carrera del jugador de baloncesto Juan Antonio San Epifanio por el tartán del estadio olímpico, el momento en que Epi traspasó la llama al atleta paralímpico Antonio Rebollo, y los minutos en que Rebollo encendió la flecha con el fuego, la colocó en el arco, y la lanzó para que pasara por encima del pebetero y se encendiera con un gran fuego que inauguraba los XXV Juegos Olímpicos de Verano.

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