COOB’92 y HOLSA

El Comité Organizador Olímpico Barcelona'92 (COOB'92) fue el eje de la preparación de los Juegos Olímpicos. Fue el encargado de gestionar todas las actuaciones relacionadas con los Juegos Olímpicos: ejecución de las obras públicas, negociaciones de derechos televisivos, relación con el Comité Olímpico Internacional, la Familia Olímpica, etc.

El COOB se creó como una sociedad anónima que constaba de una asamblea como máximo órgano de representación. Estaba presidida por el Ayuntamiento de Barcelona en partenariado con el Comité Olímpico Español, el Estado, la Generalitat de Catalunya, la Diputación de Barcelona, la Corporación Metropolitana de Barcelona, la Unión de Federaciones Deportivas Catalanas y el Comité Olímpico Internacional.

El COOB'92 contaba también con una comisión ejecutiva, una comisión permanente y un consejo de administración específico para la Olimpiada Cultural.

El modelo de organización de Barcelona'92, conocido ya como Modelo Barcelona, fue innovador y es motivo de consulta para numerosos grandes acontecimientos de todo el mundo. Se basa en una organización fundamentalmente de iniciativa pública basada en la ciudad organizadora. 

Por otro lado, HOLSA fue el holding, gestionado a través de una sociedad anónima, que se hizo cargo de la administración y la financiación de las inversiones en instalaciones y equipamientos para los Juegos Olímpicos.

El holding tenía una participación del 51% por parte de la Administración del Estado y del 49% por parte del Ayuntamiento de Barcelona. Estaba formado, por un lado, por dos sociedades privadas municipales  —Anella Olímpica de Montjuïc, SA (AOMSA) y Vila Olímpica, SA (VOSA)—, y por otro, por el Instituto Municipal de Promoción Urbanística (IMPU), que se encargó de las obras relacionadas con los Juegos Olímpicos, constituida también como sociedad anónima.

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