Ceremonias

Ceremonia de apertura

Más de 65.000 personas llenaron el estadio olímpico de Montjuïc el día 25 de julio para presenciar la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de Barcelona 92. Entre ellas, 27 jefes de Estado de todo el mundo.

La ceremonia evidenció en seguida que sería un espectáculo singular y brillante: 800 artistas formaron un mosaico con la palabra “Hola” en el césped del estadio mientras gritaban el saludo al mundo entero. Ese acabaría siendo uno de los momentos más recordados de la ceremonia.

Se sucedieron entonces actuaciones que tenían como eje central diferentes manifestaciones de cultura popular, desde la sardana interpretada por Montserrat Caballé, Josep Carreras y la Bisbal de l’Empordà, hasta la tamborrada de los tamborileros del Bajo Aragón, los castellers o el flamenco. También hubo espacio para la moda, la pintura y la arquitectura, con piezas inspiradas en las obras de Gaudí, Dalí, Miró o Goya.

Uno de los grandes momentos llegó con la actuación de la Fura dels Baus, cuando, a través de un mar de olas plateadas portadas por centenares de personas, emergió un barco con un gigantesco Hércules de metal articulado que separaba los continentes de Europa y África. Avanzaba por el estadio para acabar culminando con la fundación de la ciudad de Barcelona.

Tras la entrada en el estadio de los cerca de 10.000 deportistas con sus delegaciones, el alcalde de Barcelona, Pasqual Maragall, pronunciaba un discurso con varios llamamientos a la paz en la antigua Yugoslavia (entonces en conflicto bélico), y con un recordatorio a la Olimpiada Popular que la Guerra Civil impidió celebrar el año 1936 en Barcelona.

La ceremonia, una magnífica carta de presentación de Barcelona al mundo, contó con la participación de los cantantes líricos Victòria dels Àngels, Jaume Aragall, Teresa Berganza, Montserrat Caballé, Josep Carreras, Plácido Domingo, Alfredo Kraus, Joan Pons y Agní Baltsa; y también de los músicos Carles Santos y Ryuichi Sakamoto y de la bailaora Cristina Hoyos.

Un castillo de fuegos artificiales cerró la ceremonia al ritmo del Himno a la alegría, interpretado por el coro ya pasadas las once de la noche.

Ceremonia de apertura de los Juegos Paralímpicos

La ceremonia de apertura se celebró el día 3 de setiembre en el estadio olímpico de Montjuïc con la asistencia de 65.000 espectadores. Una bailarina inició la ceremonia bailando mientras se desplazaba por el estadio, en un espectáculo con amplia participación de las diferentes manifestaciones de la cultura popular catalana.

Como ya había sucedido con la apertura de los Juegos Olímpicos, fue un espectáculo vibrante con claro protagonismo de los colores y el dinamismo. Centenares de artistas evolucionaron por el tartán del estadio creando diferentes coreografías y formas para enviar mensajes tanto a los asistentes como a los centenares de millones de espectadores que seguían la ceremonia por televisión.

 

Ceremonia de clausura de los Juegos Olímpicos

La ceremonia de clausura se celebró el 9 de agosto de 1992, cerrando así 16 días en los que 10.000 deportistas participaron en las pruebas de 32 deportes, 3 de ellos de demostración. Se trató de 16 días de “los mejores Juegos Olímpicos de la historia”, según proclamó el presidente del Comité Olímpico Internacional, Joan Antoni Samaranch, durante su discurso.

La sección montada de la Guardia Urbana, el baile de Cristina Hoyos interpretando El amor brujo, de Manuel de Falla, y el Himno a la alegría abrieron la ceremonia.

Tras el cambio de mando a la ciudad de Atlanta, que sería sede de los juegos de 1996, Plácido Domingo interpretó el Himno olímpico mientras se arriaba la bandera olímpica. El violoncelista Lluís Claret y la soprano Victoria dels Àngels despedían la llama olímpica con El cant dels ocells (El canto de los pájaros).

Llegaba entonces la gran actuación de Els Comediants, en la que 850 artistas hicieron una escenificación del origen del mundo concebido como una fiesta del canto al fuego y a los cuerpos celestes que llenaba el estadio con grandes planetas hinchables que subían hacia el cielo, artes del fuego, grandes personajes fantásticos y fuegos artificiales.

Y, justo antes de que un gran Cobi hinchable se elevara hasta el cielo a bordo de un barco de papel, Josep Carreras y Sarah Brightman cantaron Amigos para siempre y Carles Santos interpretó música propia al piano bajo los fuegos artificiales.

Como es bien recordado, la ceremonia acabó a ritmo de rumba después de que las delegaciones de todos los países desfilaran por el tartán del estadio. Peret, Los Amaya y Los Manolos convirtieron en una auténtica fiesta el final de los XXV Juegos Olímpicos de Verano de Barcelona. El entusiasmo y la animación de los deportistas, los voluntarios, el público, los periodistas y las autoridades traspasaron las pantallas; fue la expresión más clara de cómo aquellos juegos supusieron un salto adelante para la ciudad, para el deporte y para la historia del olimpismo.

Ceremonia de Clausura de los Juegos Paralímpicos

El 14 de septiembre de 1992, el Estadio Olímpico se llenó para despedir los IX Juegos Paralímpicos de Verano. Después de los discursos de las autoridades y de recoger el testigo con la entrega de la bandera paralímpica, Atlanta ofreció su presentación con una combinación de danza y canto espiritual.

Posteriormente, en una ceremonia planteada como un gran concierto, los artistas se sucedieron encima del escenario: Tete Montoliu, Bobby Hutcherson, Toti Soler, Farruco, La Fura dels Baus, Sau, Víctor Manuel y Ana Belén... Y terminó con una fiesta animada por Los Manolos y Peret, como ya se había hecho dos meses antes.

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